
Vaya situación más absurda para una Gala Final de un programa que se jacta de transmitir valores positivos a esta nuestra sociedad tan carente de cosas buenas (fin de la ironía). En la Gala de anoche de Operación Triunfo la única que se alegró de que ganase Virginia, además de sus padres, fue Mónica Naranjo que andaba por allí y que empezó a gritar mientras, estupefacta, miraba como el resto del personal se quedaba impertérrito ante la noticia.
Aparte de quedar en evidencia toda la plantilla del programa, desde los concursantes hasta el presentador, la gala de anoche fue un despropósito al que no nos tienen acostumbrados en OT, muy amantes de tenerlo todo medido al milímetro. Jesús Vázquez repitió varias veces aquello de “no tenemos tiempo” pero se dedicó a darle hueco a las marcas, la verdaderas protagonistas, e incluso se permitieron el lujo de poner dos ¿videoclips? (refritos, diría yo), de actuaciones de los alumnos. ¿Dónde queda eso de la música en directo? Por lo visto ayer no las tenían todas consigo. Además, los vídeos que les dedicaron a los finalistas fueron de pena, sin contenido, sin resumir su paso por la Academia, meras anécdotas.





Que diferentes son las cosas de unas cadenas a otras, si bien la semana pasada laSexta emitía los premios de la ATV en pleno prime-time, hoy nos encontramos que Cuatro va a retransmitir la gala de los 54 Premios Onda, pero lo hará en pleno late-night.
Antes incluso de finalizar Supervivientes, Telecinco prepara ya su próximo reality show, el que llenará las horas de su programación veraniega. Se trata de un programa ligeramente inspirado en el americano The Beauty and The Geek, en el que la cadena pretende poner a convivir a un grupo de guapos con otro de feos o, como lo están vendiendo, personas que cultivan su cuerpo y personas que cultivan su mente.



