
Echando un vistazo a la parrilla se puede comprobar cómo la mayoría de las cadenas intentan, ahora en verano para no levantar mucha polvareda, colocar programas en el late night, una franja cada vez más valorada y a la vez cara en lo que se refiere a la realización de programas protagonizados por una estrella. Quizá por eso estén investigando fórmulas que cambien el modelo, que les permitan tener programas de actualidad en días concretos y que sirvan para elevar el prestigio y la imagen de la cadena, a la vez que la audiencia.
Dejando claro que los programas maratonianos del corazón funcionan y que llevan a los espectadores de las diez de la noche hasta las tantas de la madrugada, y habiéndose descartado inventos como El ventilador (Telecinco) o Noche Hache (Cuatro), parece que las cadenas buscan una propuesta menos arriesgada, del tipo de programas de debate sesudo, cosas más ligeras como los ranking de imágenes al estilo Los más divertidos de la tele (Antena 3), humor como el de La guerra de los mandos (La 1) o participación del público como es el caso de El sacapuntas (Antena 3). Ninguna de estas propuestas goza de la confianza de la audiencia, que no termina de ser fiel ante programas tan poco personales.



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