
Resulta curioso que la última temporada de ‘House‘, en la que supuestamente deberíamos ver una mayor evolución del personaje principal, esté siendo también la más procedimental. Exceptuando los dos primeros episodios, con House en la cárcel y su adaptación de nuevo a la vida del hospital, la trama de cada capítulo apenas se ha desviado del caso médico semanal, dejando completamente de lado al médico más carga de la televisión. No es algo que no haya pasado también en otras temporadas, pero que esté ocurriendo en su temporada final escama un poco.
El año pasado, en la séptima, ‘House‘ tuvo un matiz muchísimo más serializado (dentro de las posibilidades de una serie como ésta). El paso definitivo que llegó a dar con Cuddy al final de la sexta nos dejó más de media temporada con un House diferente, afectivo, y con una meta en la vida. Nos lo quitaron en el capítulo 15 y todo volvió a ser como era, vale, pero fue probablemente la temporada más atípica de la serie y quizá reflejaba el cambio que muchos seguidores de la serie esperaban.











