
La Organización Médica Colegial (OMC) acaba de descubrir la pólvora en su último informe, donde detallan con pelos y señales cómo las series de ficción no son representativas del ejercicio de la medicina ni en profesionales, ni en tratamientos, ni en nada.
Curiosamente, sus detalladas observaciones son una fantástica guía ilustrativa de cómo convertir una realidad aburrida en un producto televisivo de éxito. Todo aquello que critican son los elementos básicos que hacen que una serie (de médicos, de abogados, de jóvenes…), resulte un éxito de audiencia. Profesionales imperfectos, reanimaciones milagrosas, pacientes mayoritariamente jóvenes…,. Por si alguien no se había dado cuenta, el personaje de House no es real, los casos de Hospital Central son rebuscados y el ambiente laboral de El síndrome de Ulises es una parodia.





La lucha por la audiencia en la noche de la ficción española no acaba de decantarse hacia ningún lado, aunque sí se empiezan a ver algunas tendencias claras. En primer lugar, El síndrome de Ulises se impone al resto de series en su primer capítulo, aunque sin alcanzar resultados espectaculares (
Si Telecinco no cambia de idea a última hora, la semana que viene R.I.S y Hermanos y detectives intercambiarán sus puestos en la parrilla. El procedimental de José Coronado se emitirá los martes, y el remake de la serie argentina del mismo nombre pasará a los domingos. Las dos series han promediado algo más del 17% de cuota de pantalla, manteniéndose bastante bien. De hecho, Hermanos y detectives ganó ayer algo de audiencia, superando por muy poco a otra que también está funcionando bien, Herederos, en TVE 1.


