
Mira que es raro que se me quede a mí el nombre de un actor leyendo los créditos de las series, pero con Robert Culp me ocurrió en cuanto vi el primer episodio de ‘El gran héroe americano’. Era aquel tipo que exhibiendo una cartera abierta decía lo de “agente Bill Maxwell, FBI” cada vez que alguien le entreabría una puerta, y ayer mismo aquel hombre pasó a mejor vida después de un golpe en la cabeza que se dio mientras paseaba, por lo que desde aquí escribo mi más sentido pésame.
Lo recuerdo como el duro agente Bill Maxwell aunque luego, retrocediendo en el tiempo y consultando aquí y allá, para qué nos vamos a engañar, me doy cuenta de que Robert Culp es uno de esos eternos actores (además de reputado guionista y director ocasional) que siempre ha estado ahí y que habíamos visto en numerosísimas ocasiones interpretando papeles de todo tipo, tanto secundarios como de protagonista en una serie de éxito allá por los años 60, ‘Yo, espía’, que fue al parecer el máximo exponente de su carrera hasta que se metió a adyuvante positivo de Ralph Hinkley, aquel atolondrado superhéroe que no sabía volar porque perdió el libro de instrucciones de su traje.


Muchos recordaréis El Gran Héroe Americano, una serie que en los 80 nos hizo disfrutar a muchos. Su argumento era tan sencillo como delirante: un profesor de instituto tiene una noche un encuentro con un OVNI gracias al que recibe un traje con superpoderes. Sin embargo, al protagonista se le pierde el libro de instrucciones y se convierte en el peor héroe de las historia.




