
Dos semanas ha durado ‘Debate al límite’ en laSexta, com cambio de franja horaria incluido. A partir de hoy ‘Crímenes imperfectos’ recupera su lugar y el informativo deportivo se queda por ahora donde está, justo antes de ‘Sé lo que hicisteis…’, aunque será cosa de ver cuánto dura ahí. Corto periplo el de la aventura de un debate que se presentaba como alternativa y que al final ha resultado ser ejemplo de la consabida frase de mucho ruido y pocas nueces.
Mi principal pregunta es la siguiente: ¿quién pensó que la actualidad política puede analizarse en media hora con la presión de los cinco minutos a los participantes? Alguien que seguramente creyó que un formato así era idóneo para cubrir el expediente del rigor y que, al mismo tiempo, servía para no decir nada porque si de algo hemos aprendido en estas dos semanas es que en estos debates se limitaban al “y tú más”, sin tiempo para profundizar, sin posicionamientos explicados y sin la retórica de un debate con enjundia. Los temas volaban sobre la mesa, pasándose de uno a otro a la velocidad del rayo, y la cuenta atrás sólo servía para poner un cronómetro en pantalla, que queda muy chic.












