
El culebrón que no cesa. Una telenovela sucede a la siguiente, y así es desde hace años. Ahora le llega el turno, en las tardes de Antena 3, a Dame chocolate. Esta novela de Telemundo cuenta con todos los ingredientes clásicos del género: dos jóvenes de mundos opuestos que luchan por su amor y una mala malísima que trata de impedirlo. Como siempre, las diferencias las marca el trasfondo. Y en este caso, es el mundo del chocolate y la mística asociada a él.
Juan Amado es el heredero del dios maya “Ek Chuah”, gran guerrero y Dios del Chocolate. Por eso lleva una marca física que le identifica (una nariz de campeonato) y un don para conseguir el más exquisito de los chocolates. Asolado por una desgracia familiar, emigra de México a Estados Unidos dejando atrás a su familia (entre ella a su nieta Rosita, que comparte con él su don) y formando allí una nueva con una rica viuda (Ann Remington) y su hija (Grace). Entre su don y el dinero de su nueva esposa forman un emporio del chocolate, “Chocolates Supremo”.

“Si no quieres caldo, toma dos tazas”. Eso parecen haber pensado los responsables de programación de Televisión Española que, tras el éxito de la telenovela 


