
Para mí, ‘Mujeres Desesperadas’ formó parte de esa nueva generación de series que, junto con ‘Lost’, abrieron un nuevo horizonte de disfrute con las series venideras. A pesar de sus seis años y de otras tantas temporadas, conserva a su reparto original, con unas audiencias más que aceptables en estos tiempos de fragmentación televisiva y un argumento que sigue manteniendo su seña de identidad desde el primer capítulo.
No obstante, cuál es mi sorpresa cuando compruebo que, precisamente este tono perfectamente reconocible e identificativo de la serie es lo que, para la crítica estadounidense, supone que las tramas sean demasiado repetitivas, con un argumento lento, aburrido y predecible. Efectivamente, el hecho de ser un “drama” serializado obliga a una evolución de la historia que trascienda los capítulos autoconclusivos, pero de ahí a afirmar que la serie se encuentra estancada en “más de lo mismo” creo que hay un gran trecho.




