
Dicen que hoy por hoy es más difícil que a un actor le den lo que pida por protagonizar una serie, que los tiempos han cambiado y que los estudios ya no dilapidan billetes así como así, que si hasta ahora los sueldos para las primeras estrellas estaban entre los 150.000 y los 200.000 dólares por episodio, en las series del próximo otoño las cifras bailarán entre los 75.000 y los 125.000 dólares.
Las razones aducidas ya no vienen tanto por la crisis económica porque el mercado de la publicidad se está recuperando en Estados Unidos, sino porque los estudios tienen que hacer frente a este nuevo panorama audiovisual que tenemos, en el que los telespectadores estamos cambiando nuestra forma de acceder a nuestros contenidos favoritos. Sea como fuere, cualquier excusa es buena para sacar las tijeras del cajón y recortar sueldos que, por otra parte, rayaban el escándalo.














