
Adoro incondicionalmente a Constantino Romero desde hace 30 años, así que espero que nadie me pida objetividad cuando diga, por ejemplo, que es un animal televisivo de primera, además de un excelente locutor, un carismático doblador y un extraordinario actor de tele, teatro, cine… Cierto es que sin esa magistral voz que levanta pasiones por dondequiera que suena, Constantino Romero lo habría tenido difícil para ser el referente que es, y es que hay que reconocer que siendo calvo, miope y mostachudo, más le valía tener dotes vocales, que la tele no perdona.
Por todo eso, por el aplomo que transmite cuando habla y también por la bonhomía que desprende cuando llena la pantalla (y los altavoces) con su magna presencia, Constantino Romero es nuestro animal televisivo de hoy.

Hay personajes televisivos que no podemos ver por delante durante demasiado tiempo seguido, sin embargo hay otros personajes que se echan de menos en el panorama televisivo, uno de ellos es Constantino Romero, el actor, doblador y presentador que hace unos años desapareció de la pequeña pantalla para dedicarse al teatro y al doblaje.





