
¿Cuándo se puede considerar que un programa es de éxito? Cuando hace una cuota de audiencia que está por encima de la media de la cadena, cuando las marcas quieren publicitarse en sus pausas, cuando los presentadores calan en unos espectadores que desean conocer aspectos de su vida… Y, nadie puede negarlo, cuando la propia competencia reconoce que ése es un buen programa.
¿Y cómo puede una cadena hacer ese reconocimiento? Pues, por ejemplo, tratando de llevarse el programa a su propia parrilla. Hoy comenzamos un repaso por algunos de esos programas nacionales que cambiaron de cadena como el que cambia de camiseta, que se hicieron una cirugía reconstructiva total o que resucitaron, reapareciendo de la estantería de los éxitos olvidados.











