
Impresionada me tiene el último post del Pianista en el que hace un excelente análisis de cómo se han materializado los cambios de la Ley del Cine en las líneas de producción de ficción nacional de las cadenas. Todo se resume en que si antes había una obligatoriedad de destinar un 5% a la producción de cine (3% al cine “convencional” y un 2% al cine en televisión), ahora pueden destinar el 5% al cine en televisión, cuestión que tranquiliza la oposición leonina de las cadenas a la nueva Ley y que sienta las bases de los cambios a los que estamos asistiendo.
No hay nada como contextualizar para que cobren sentido noticias como, por ejemplo, la de la película de Cuéntame, o la manifiesta proliferación de TV Movies en formato miniserie que pueblan las parrillas. Por un lado están obligados y, por otro, resulta más rentable invertir en una producción de estas características que en una serie.






Aburrida, sin interés para el público y con una audiencia cada vez más baja. ¿Os suenan estas críticas? No, esta vez no se refieren a la gala de los Goya, sino a la última 

Actualmente existe una ley llamada “Ley del cine” que obliga a todas las cadenas a invertir el 5% de sus ingresos anuales en cine español. Es por esto que de vez en cuando vemos como las cadenas privadas aparecen patrocinando películas españolas porque si, sin haberlas promocionado en absoluto en sus cadenas. Por supuesto, hay contadas excepciones como Alatriste o El Laberinto del Fauno, las dos de Telecinco, o Los Borgia en Antena 3.




