
Me llamo Mary Alice Young, cuando vean el periódico de hoy puede que vean un artículo sobre el día tan raro que tuve la semana pasada. Normalmente no pasa nada interesante en mi vida , pero eso cambió el jueves pasado. Al principio, todo parecía muy normal: preparé el desayuno a mi familia, hice las tareas de la casa, terminé unos trabajillos pendientes e hice los recados. En realidad, pasé el día como cualquier otro, sacándole brillo a la rutina de mi vida para que resplandeciera con toda perfección. Por eso me resultó tan asombroso que decidiera ir al armario del pasillo a coger un revolver que jamás se había usado…
Así comenzaba ‘Mujeres Desesperadas‘. Idílica, satírica, impactante. La narración de Mary Alice Young sobre su suicidio marcó el arranque de la serie y construyó el sello de identidad de la serie. Y es que la tragedia de Desesperada original no sólo servía para detonar las tramas en Wisteria Lane sino también para crear un estilo. Desde entonces, Mary Alice se convirtió en un narrador omnisciente pero que, a la vez, era muy humano y cercano a las protagonistas, que las acompañaba y reflexionaba sobre sus vidas.











