El propio título de ‘La Escobilla nacional’, el programa de Angel Llacer que estrenó ayer Antena3 en su access-primetime, ya es toda una declaración de intenciones sobre su temática. La cadena se apunta con él a la moda de criticar, con humor o al menos eso pretenden, a la prensa del corazón y a todos los personajes que viven de ella. ¿Lo consigue? En mi opinión, no.
Tienen un gran equipo de imitadores, muchos de los cuales ya vimos en ‘Homo Zapping’ y con nombres tan conocidos como Carlos Latre, dando vida a personajes tan jugosos como Belén Esteban, Peñafiel, Pajares y Jorge Javier. En la mayoría de los casos lo bordan, y eso es precisamente lo único que salvaría del programa. El problema es que si a esas buenas actuaciones les sumas un guión simple, vulgar y hasta en ocasiones infantil, pierde toda la gracia salvo en alguna que otra ocasión puntual. Pero eso no es lo único criticable.
El programa se hace extremadamente largo y monótono. 50 minutos de imitaciones en un mismo plató, con los mismos personajes y tan sólo haciendo breves incisos se hacen pesados a cualquiera, por muy bien que estén caracterizados los personajes. Resulta gracioso y curioso los dos primeros minutos, y seguramente que si fuera un simple sketch dentro de un programa de comedia podría hasta considerarse pasable. Pero mi opinión como espectadora es que han intentado estirar el formato confiando demasiado en sus caricaturas de los periodistas.
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