Ayer se estrenó en Telecinco el enésimo reality de la cadena. En esta ocasión le han dado por llamarlo ‘Las joyas de la corona‘ y tener a la mismísima Carmen Lomana como cabeza visible de un reality que pretende ser una pieza morbosa más de la programación de la cadena amiga.
‘Las joyas de la corona‘ es un reality sobre el cambio, un cambio que es lo que buscan los concursantes del programa y que se basa únicamente en ser más educados, tener mejores modales y dejar de tener la actitud chabacana y vulgar con la que vienen la mayoría de ellos. Es decir, que los concursantes en la casa reciben clases de modales y actitud de diferentes profesores, algo así como un ‘Supermodelo’ pero basado en los buenos modales y el glamour.
Y destaco la palabra glamour en el anterior párrafo porque eso es en lo que se basa el programa, ya que aunque su premisa sea la buena educación y los modales, todo en el programa está impregnado de un aire glamouroso y una peste a Carmen Lomana que te hace sentir un poco, al menos al principio, engañado. Engañado porque cuando crees que les van a enseñar la educación que te enseñaron tus padres, te encuentras con que los enseñan a saludar a celebridades, a tomar el té con decencia o a ser un buen anfitrión en una cena.
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