¿Habéis visto ‘Hermano mayor’? Yo no puedo evitar acordarme de Jerry Bruckheimer cuando nos ofrecen esos planos de colores saturados que sirven tan bien para reforzar el dramatismo. Es imposible no pensar que de un momento a otro Horatio aparecerá para salvar a la familia. Los zoom a cámara lenta y el “rever” en las voces, los ecos, son las mañas que faltaban para tener la sensación de que se está viendo un reportaje de cámara oculta al más puro estilo de ‘Diario de…’. La ficción y la realidad separadas por una estrecha franja.
Pedro García, el terapeuta, es un locutor espantoso pero sus tratamientos han hecho mella en la audiencia, que disfruta viendo como una semana sí, y la otra también, utiliza siempre los mismos métodos para llegar a la solución del conflicto. Que si un trabajo para el joven, un entrenamiento deportivo y una terapia conjunta. Es comprensible, claro, pero hay algo que me parece ciertamente perverso. Es ese momento en el coche en el que simulan un momento de intimidad con el joven conflictivo y Pedro habla de su vida, de sus adicciones y de cómo logró superarlo para convertirse definitivamente en autoridad. La primera vez que se quitó las gafas de sol y se frotó los ojos emocionado tuvo su efecto pero ver cómo todas las semanas repite el gesto le ha hecho, para mí, perder credibilidad.
Que nadie se confunda porque me gustan los coach de Cuatro, sobre todo ‘Supernanny’, ‘SOS Adolescente’ y ‘Ajuste de cuentas’. De los dos primeros con los que comparte temática ‘Hermano mayor’ se diferencia en una cosa que para mí es básica: mientras aquellos están enfocados a mejorar la actitud de los padres, en éste se responsabiliza a los jóvenes de todo lo que les ocurre, a pesar de que los padres aparezcan como verdaderos impresentables.
Editores 3,7
Comunidad 5,3