Factor X

Los que estéis hartos de concursos musicales de todo tipo, de aspirantes a estrellas y de jurados bordes, estáis de enhorabuena por dos motivos. Primero: porque ayer concluyó la segunda edición de Factor X. Y segundo: porque sus cifras de audiencia han ido en continuo descenso desde el estreno para, al final, acabar dando unos resultados muy pobres según las expectativas de Cuatro.

En poco más de un año, Factor X ha dejado de ser un programa con gran capacidad para atraer nuevo público a Cuatro y se ha convertido en un fiasco de la cadena. Si en la primera final, en julio de 2007, el programa consiguió una media de 1.848.000 espectadores y el 15,1 por ciento de ‘share’, ayer se dejó por el camino un millón de esos fieles y superó por poco el 5 por ciento de cuota.

¿Cuáles son las razones? Es difícil de decir. Objetivamente, Cuatro ha hecho lo mismo que en la primera edición. Ha puesto un jurado con capacidad para ser punzante y para herir a los concursantes. Lo que pasa es que, se pongan como se pongan, ninguno de los tres encargados de valuar el factor X de los concursantes es Risto Mejide. Y después de que éste elevara el nivel de bordería en la última edición de OT, ése ya no era un camino posible.

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