Ayer terminó el último reality de Telecinco, la abeja reina de Mediaset. ‘Acorralados’ es un 2.0 de ‘La Granja’, espacio que en su momento desarrolló Antena 3. Se trata de un programa que nació a rebufo del éxito cosechado por la edición de este año de ‘Supervivientes’. Las buenas audiencias del reality de la isla hicieron que Telecinco retrasara el estreno de ‘Gran Hermano’ y apostara por este ‘Aventura en el bosque’, que, a tenor de los resultados, es posible que tenga una segunda edición.
Un reality suele ser un programa en el que unos señores, a través de unas dinámicas preestablecidas, compiten entre ellos para llevarse un premio. La audiencia escoge quien abandona el concurso semana a semana. Por fin, uno de ellos vence y todos se marchan a sus casas. Para Telecinco no es así, cada nuevo reality que produce supone un ingrediente más para el universo de personajes y situaciones dramáticas que ha creado y que rentabiliza a diario en programas como ‘Sálvame’.
Sí, es verdad que Telecinco ha generado como una propia dimensión de la realidad y parece no necesitar de nadie más. Los concursantes que han participado en ‘Acorralados’ provenían ya de este universo: son colaboradores de sus programas, militantes de otros realities o simples criaturas que desean subirse a ese carro. Pero no todos lo conseguirán, muchos se quedarán en el camino.
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