El viernes Cuatro estrenó su programa mensual 21 días con un innegable éxito de audiencia. En esta primera entrega Samantha Villar se puso en el papel de los sin techo y sois muchos los que a través de los comentarios o los correos nos habéis pedido que abriésemos un hilo para debatir sobre el programa. Para los que aún no lo hayáis visto y no tengáis ganas de tirar de YouTube, os recuerdo que mañana martes, tres de febrero, hoy lunes, 2 de febrero, Cuatro repetirá el programa a partir de las doce de la noche.
Desde mi punto de vista, con 21 días han conseguido crear una ficción a partir de una realidad, como buen reality que se precie, pero limando los aspectos más gruesos del género y manteniendo el delicado equilibrio entre la información y el drama. Precisamente los aspectos más dramáticos del programa, las lágrimas y los mensajes más obvios, me parecieron lo más forzado del espacio. La producción supo escoger a los protagonistas y, a diferencia de Callejeros, se decantaron, creo que acertadamente, por protagonistas alejados del extremo buscando la normalidad y no la excepción.
21 días se crea a partir de historias pactadas con los protagonistas y, como veis en la imagen, a Samantha Villar le acompaña una cámara y un equipo de producción pero esto, desde mi punto de vista, no resta credibilidad a las historias que se cuentan, simplemente influye en el resultado final. Es obvio que no iba a estar sola con una cámara oculta porque, de haber sido así, 21 días habría resultado más un reportaje que un documental, que me parece que es la idea última que quieren transmitir. En esto, claro está, todo es cuestión de gustos. Yo prefiero esta versión, más elegante y con menos carnaza.
Editores 7
Comunidad 5,4