Abogados. Los abogados nunca pasan de moda en la televisión. Con los médicos y otros colectivos suele ser distinto: si alguna serie triunfa, entonces aparecen más series del estilo hasta debajo de las piedras. Pero no con las series de abogados que, sean un éxito o fracasen, siempre hay un puñado de ellas en emisión. La última en apuntarse a esta perenne moda ha sido la cadena de cable americana TNT, que la semana pasada estrenó el drama legal ‘Franklin & Bash’.
Los protagonistas de ‘Franklin & Bash’ son, lógicamente, Franklin y Bash, dos jóvenes abogados que se las arreglan como pueden para conseguir clientes para su pequeña firma… y para ganar los casos. Si saben que un juez es mujeriego, no tienen reparo alguno en pedirle a su clienta que se abra más de la cuenta la camisa, por ejemplo. Son inmaduros, como niños, y por eso sorprende que, un buen día, un importante buffete de abogados les haga una oferta que no pueden rechazar.
En su nueva compañía tienen a un nuevo jefe excéntrico y completamente chiflado (interpretado por el gran Malcolm McDowell), quizás el único personaje que merezca la pena en la serie. A fin de cuentas, alguien normal no les contrataría ni en broma, así que podéis imaginaros cómo es el personaje de McDowell. Y, como contraste, está el sobrino del jefe, un abogado estirado y formado a la vieja usanza, que choca con Franklin y Bash constantemente. ¿A que no lo esperábais?
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