White Collar

La fórmula de la cadena USA para estrenar nuevas series, con un personaje central carismático, sentido del humor y buscando inicialmente escapismo bien hecho, sigue funcionando a la perfección. El último ejemplo es ‘White Collar’, estrenada el pasado viernes, que entra en los crímenes de guante blanco como fraudes, estafas y timos varios de alto standing. Su protagonista, Neal Caffrey, es un timador muy listo que se escapa de la cárcel cuando le quedan sólo meses para cumplir sus cuatro años de condena. Para atraparlo, las autoridades recurren de nuevo al agente del FBI Pete Burke, que lo atrapó en su momento, y que le ofrece a Caffrey un trato que no puede rechazar: si le ayuda a atrapar a un escurridizo falsificador conocido como el Holandés, quedará libre, bajo supervisión de Burke, y le ayudará a atrapar a otros timadores.

Con esa línea de partida, y una subtrama horizontal sobre la precipitada huida de la novia de Caffrey, y sus intentos por buscarla, se construye un piloto que descansa enteramente sobre los hombros de su pareja protagonista, Matthew Bomer y Tim DeKay, que demuestran tener buena química. Además, es de agradecer que, aunque Caffrey sea muy listo, Burke no se queda atrás, y su emparejamiento es más equitativo de lo que suele ser habitual en estas historias de timadores. Lo más destacable es el carisma y la confianza de Bomer, que convierten a Caffrey en un granuja simpático y lleno de recursos.

En el piloto hay algunas cosas que deben pulirse, como la mujer de Burke, interpretada por Tiffani Thiesen (sin el Amber de enmedio), que debe integrarse mejor en próximos episodios, y los fraudes que deben investigar deben ser lo suficientemente interesantes para no depender en exceso de la capacidad de DeKay y Bomer para entretener discutiendo, por ejemplo, sobre un regalo de aniversario. Pero tiene potencial para ser muy entretenida y divertida, e incluso para dar el salto cualitativo que ‘Burn notice’ dio en la segunda temporada.

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