Los dos estrenos veraniegos de Cuatro para sus tardes han tenido resultados opuestos en todos los sentidos. Sencillez en la mecánica, originalidad y ritmo son algunas de las características más importantes para que un concurso televisivo resulte interesante y son precisamente las que separan a Password y Fifty Fifty. Por suerte, los resultados de audiencia coinciden con mi opinión y el primero está consiguiendo bastante mejores resultados que el segundo. Veremos qué ocurre el lunes que viene con estos concursos, cuando Cuatro tenga que reestructurar su tarde para hacerle hueco al nuevo programa de Quequé.
Fifty Fifty es un concurso absurdo y aburrido. El único interés que puede tener es comprobar cómo concursantes y presentadora compiten por ver quién demuestra más ingnorancia ante algunas preguntas. La mecánica es similar a la de ¿Quien quiere ser millonario?, con la diferencia de que los concursantes compiten por parejas. Las preguntas suelen ser de nivel muy básico y ese es uno de sus principales problemas. Otro es Silvia Jato. No recuerdo que en Pasapalabra resultara tan cargante como en este concurso; quizá es porque interviene más, con comentarios que aportan poco o nada.
Password, en cambio, es un concurso con una mecánica muy sencilla que funciona. Los famosos que participan ayudando a los concursantes, lejos de resultar una rémora como en Pasapalabra, en ocasiones lo hacen bastante mejor que los propios participantes. El programa tiene mucho rítmo y gran parte del mérito lo tiene su presentadora, Luján Argüelles, para mí, todo un descubrimiento.
Editores 7,2
Comunidad 7,9