Hay una premisa en nuestra televisión que en la actualidad atrae a multitud de espectadores de cara al estreno de una serie. Se trata de la curiosidad que podemos llegar a sentir hacia el primer capítulo de una ficción, una característica que aumenta de intensidad si la serie cumple un número de requisitos. Por ejemplo, es de sobra conocido que los espectadores nos sentiremos más atraídos hacia una ficción si esta cuenta con según qué actores. Pero, si hay un elemento que hemos visto últimamente y que alimenta con creces esa curiosidad es utilizar a otra ficción como referencia. Algunas veces ese uso se hace para marcar qué modelo se siguió como referencia, pero otras directamente se intenta copiar el modelo que ya existió, dando lugar a lo que hoy en día conocemos como remake.
En España, pese a no llevar más de un mes desde el inicio de la nueva temporada, ya hemos encontrado varios buenos ejemplos de las situaciones que se dan cuando se intenta llamar la atención del espectador ante una nueva serie. No podemos olvidar el cambio de tendencia que hemos experimentado desde hace unos años, ese que ha llevado a una legión de seguidores a engancharse a ficciones emitidas fuera de España, generalmente de procedencia estadounidense, y que ha provocado que en la actualidad estemos igual o más pendiente de los estrenos, audiencias y premios que se dan allí que los que rodean nuestra televisión.
Ahora, mucha más gente conoce la importancia de los Emmys, o son conscientes de las grandes series que se han emitido fuera y que, antes de ser emitidas en España, ya nos han sido recomendadas por un amigo seriéfilo o por algún blog de televisión, como es el caso de ¡Vaya tele!. En esta unión de factores, no podemos olvidar la nostalgia del pasado, esa que nos recuerda que tiempo atrás también se hacían buenas series o que al menos nos dejaron con un buen recuerdo de su paso por televisión. Hoy en día, las televisiones españolas se aprovechan de todos estos sentimientos sin ningún tipo de pudor.
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