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Control de realización

Seguramente en algún momento de tu vida, probablemente cuando eras niño, creías que la tele la hacía el cámara y el presentador, ya que no se ve a mucha más gente deambulando por un plató. Incluso a día de hoy lo cree así mucha gente. La realidad es que tras un programa de televisión convencional puede estar implicado un equipo de entre 20 hasta 100 personas dependiendo del caso, siendo entre 40 y 60 la media más habitual para casi todo tipo de producciones.

Si hablamos de series, es muy probable que el número se nos dispare aún más. Hoy iniciamos una sección especial en ¡Vaya Tele! en el que levantaremos las cartas del quién es quién en televisión, y hablaremos sobre todos aquellos responsables implicados en la creación de un programa tras la pequeña pantalla. Cuales son sus funciones, qué hacen y por qué están ahí hasta que el programa llega a nuestras pantallas. Comenzaremos hablando de una figura auténticamente clave para la televisión: El realizador.

Funciones: decidir lo que vemos en pantalla


El señor que vemos en el vídeo es el mezclador, y las órdenes que escuchamos de fondo (“going two, take two!”) es la voz del realizador del directo. Aunque hay muchos tipos de realizadores, se podría decir que suelen vivir en “un cuarto oscuro lleno de teles”. Es lo que se conoce como el control de realización. Junto con el director de programa, son los responsables directos de lo que ocurre en la emisión, tanto para bien como para mal. Están presentes en casi todo el proceso de creación de un programa, pero sobre todo, en el desarrollo y puesta en escena del mismo. Los realizadores requieren de una formación muy amplia y técnica que incluye la de dirección y montaje cinematográfico, además de la gestión de contenidos.

Realizar es sinónimo de dar forma, ejecutar creatividad y convertir en imagen un guión. En un directo, el realizador es el encargado de “pinchar” las cámaras, cambiar plano, conferir ritmo y sentido a la emisión. Su mano derecha es su equipo de cámaras, que encuadran a sus órdenes según lo que él necesite: un plano general, un corto, un detalle, … Y entonces, ¿el Ayudante de Realización quién es? Yo diría que su ángel de la guarda, pero eso lo veremos más adelante.

Cuando nos encontremos ante un nuevo programa, tendremos un nuevo escenario para desarollarlo que es lo que comunmente conocemos como plató de tv. Dentro de ese plató existen varios espacios en los que se puede desarollar el contenido: los sets. Un plató puede contener varios sets, una o varias gradas de público y espacios exteriores.

Para mostrar cada uno de esos sets necesitamos cámaras, tantas como planos busquemos aunque el objetivo es siempre economizar y aprovechar los recursos. La colocación de estas cámaras, la decisión de los planos y la ubicación de los presentadores o actores la dictamina el realizador, en base a sus criterios de estilo y las míticas reglas de la realización, como el eje de acción del que ya os hablamos hace tiempo.

Los ingredientes de un buen realizador: Firma y estilo


¿Qué se queda fuera del ámbito directo del realizador? El contenido. Si bien hemos dicho que él es uno de los máximos responsables del programa, el contenido es desarrollado por otra parte del equipo humano (guionistas, redactores y directores de programa). El realizador se encarga de la técnica, únicamente da forma a ese contenido y lo convierte en imagen, lo dota de ritmo y lo hace suficientemente atractivo como para el espectador.

Algunos realizadores intervienen más activamente en la creación de un programa, son multidisciplinares, pero su cometido principal es la forma y la técnica en sentido estricto. Un buen realizador debe conocer perfectamente a su equipo de trabajo, las escalas y responsabilidades de cada engranaje de su cadena e idealmente, debe haber pasado por todos los puestos que forman parte de un programa. Debe entender y saber solucionar las dificultades y complejidades que pueden aparecer en cada fase de elaboración de un programa.

Un buen realizador tiene estilo propio. Además de saber ejecutar bien su trabajo, confiere una forma especial de hacer las cosas, tiene una firma característica que puede gustar más o menos al espectador, pero le caracteriza, como los constantes movimientos de cámara de Alex Miñana en la realización de ‘El Hormiguero’ que dotan de ritmo constante al programa. O el uso del zoom de Valerio Lazarov.

El trabajo en equipo y la originalidad


Fuera de nuestras fronteras, el realizador es el TV producer o directamente, el director del programa. Pero todos ellos saben hacer muy bien dos cosas. Una es utilizar las técnicas correctas en la situación ideal. Todo lo tiene medido al milímetro, es capaz de ver una imagen con total exactitud en su cabeza antes de ser grabada. Es creativo. Tiene imaginación. Tiene reflejos. Es serio y suele saber dibujar. En la boda de los Príncipes de Asturias, Javier Montemayor utilizó un travelling en cámara subjetiva que simulaba la vista personal de Letizia en su entrada en la Iglesia, haciendo partícipes a todos los millones de espectadores de ese momento tan especial y al mismo tiempo personal, como si estuviesen en el lugar de la Princesa.

Lo otro es saber crear equipo. Como hemos dicho, un buen realizador además de tener firma sabe aprovechar el máximo de su gente. Conoce bien a su equipo, las posibilidades y limitaciones de cada uno, así como las técnicas necesarias para motivar al que lo necesita o se lo merece. Crear un buen ambiente de trabajo es esencial, y los programas que lo tienen de alguna manera lo dejan plasmado en su realización.

Chicho Ibánez Serrador, Pilar Miró o el mítico Valerio Lazarov son y han sido realizadores famosos que han pasado a la historia de la televisión en España.

En ¡Vaya Tele! | Quién es quién en televisión

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