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Después de ver el debate intenté buscar algo de análisis en las distintas cadenas para ver qué se cocía en temas de opinión. Misión imposible. Las cadenas que emitieron el debate optaron, la mayoría, por prorrogar el debate invitando a los platós a representantes de los partidos políticos en cuestión con lo que consiguieron enconarse en la discusión sosa y vacua de quién había ganado. Cada uno opinaba que el suyo, claro.

Sólo en 59 segundos optaron por aportar una visión algo más crítica, aunque no demasiado, invitando al plató a periodistas y de entre ellos destacaron Fernando Ónega y Ernesto Ekáizer. Las demás cadenas se jactaron de la cobertura informativa pero en el fondo no fueron más que un eco del debate en sí, reproduciendo los esquemas y pugnando por ser los ganadores, con sondeos a pie de debate que poco aportaron al asunto televisivo.

A tiempo están de rectificar. Sería una buena noticia que la semana que viene las cadenas que de verdad se comprometen con el debate gestionasen una cobertura informativa de calidad, rigurosa, crítica con el espectáculo televisivo, que lo es, y que intentasen algo más que ser los que más dinero se han gastado en la emisión. Al final da la sensación de que lo importante no es hacer análisis de calidad sino hacer el análisis más largo y si para ello hay que invitar a incondicionales que poco aportan al conjunto, pues se les invita.

Salvando las distancias, estas tertulias políticas recuerdan a aquellas que hizo célebres María Teresa Campos en su mesa de debate. Ya tenemos profesionales de la tertulia política televisiva cuya labor consiste en apuntalar la figura de su candidato desprestigiando con los argumentos de moda al otro, caen a menudo en la demagogia fácil y resultan ser espacios muy poco útiles al espectador, faltos de crítica honesta y abundantes en descalificaciones de patio de colegio.

El debate ha sido un buen ejemplo de que es posible hacer televisión política de calidad, equidistante y respetuosa, pero luego llegan los tertulianos de turno y se cargan el efecto dando una imagen pésima de las cadenas en sí, preocupadísimas por ser las primeras en audiencia gracias a las discusiones enconadas entre tertulianos. Será verdad que los programas del corazón han hecho mucho daño.

En ¡Vaya Tele! | Todos los detalles sobre el debate de esta noche

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