'El rival más débil', Nostalgia TV

'El rival más débil', Nostalgia TV

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'El rival más débil', Nostalgia TV

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Aunque pasó hace relativamente poco por nuestras vidas, este es uno de esos programas que se quedan por siempre en el olvido hasta que de repente alguien lo nombra. Uno de esos que no trascienden, ya no porque apenas duraran unos años (otros ha habido más cortos y sin embargo míticos) sino porque, además de Nuria González y esa pose fría, (casi) cruel -pero pose, al fin y al cabo- se diría que 'El rival más débil' no tenía mucho que aportar al panorama televisivo.

Pero qué distintas se ven a veces las cosas con el criterio que te da el paso del tiempo y el haber asistido a ese desfile de concursos de toda índole -en los que sobre todo prima el show en detrimento de lo pedagógico- durante los últimos años. Ahora este concurso que sólo duró dos años en antena se me antoja como un experimento que entonces no entendí; una moderna fusión entre concurso y reality, con mucha guionización, como requiere la realidad. Tras el salto, "juguemos al rival más débil".

De la BBC al mundo


"Eres el rival más débil. Adiós"

Y un modelo a seguir: Anne Robinson, la Nuria González de la BBC. La que creó el personaje de presentadora enjuta, parca, seca -algunos dirían que parece alicantina, según dice la etiqueta que nos cuelgan- sarcástica e hiriente. Probablemente incluso Risto Mejido se fijara en ella para crear su alter ego de jurado cruel con gafas ahumadas. Cuando se adaptó a España, se hizo imitando el formato hasta el más mínimo detalle: el plató, la iluminación, los elementos gráficos, el vestuario de la presentadora y su mala leche y, al parecer, también el nivel de dificultad de las preguntas. Y así se ha exportado a medio mundo, desde BBC Worldwide.

Porque no tiene mucho mérito saber deletrear reacción, que un sexteto de lo que sea lo forman seis elementos, que el Hemisferio Norte está al Norte o conocer el concepto frontera. En Inglaterra tampoco exigen mucho más: estar familiarizado con el calendario gregoriano (vamos, el que seguimos) para saber que entre julio y septiembre va agosto, con el concepto acrónimo, para poder responder cualquier cosa incluso ignorándola o haber ido alguna vez a un parque para saber distinguir un columpio de un tobogán. Facilito.

Y he aquí el talón de aquiles del concurso, que ponía en evidencia que su atractivo y su finalidad eran otros; y pasaban necesariamente por la parte de humillar al concursante. Aunque a veces eran ellos mismos los que quedaban en ridículo. El nivel de despropósitos que pueden escucharse en el único programa que RTVE.es aloja en su sección a la carta me hace pensar que no puede ser fruto de la casualidad. Ni que hayan colgado ese programa ni que alguien pueda batir de esta forma el récord consecutivo de barbaridades (profesora, para más inri):

"¿Bajo el mandato de qué rey ejerció su dictadura José Antonio Primo de Rivera?"
"Franco"
"¿En qué Comunidad Autónoma nació el seleccionador nacional Javier Clemente?"
"Andalucía"
"¿Qué país...?" (la pregunta es lo de menos)
"Nueva York"

O el cásting estaba muy manipulado o todo lo opuesto: no había filtros. Los rapapolvos de Nuria perdían fuerza estando tan guionizados. Pero el resultado, dicho por ella y con esa cara de pocas bromas, era el esperado: una digna sucesora de Anne Robinson, hasta que se fue a 'Los Serrano' y fue sustituida por Karmele Aranburu, que consiguió mimetizarse con la presentadora inglesa.

Lo que sí se perdieron en la adaptación a nuestro país -quizás porque en dos años no dio tiempo a más- fueron los especiales que sí se hacían en el original de Reino Unido y en otros países: con celebrities, con cómicos o, incluso, un especial 'Doctor Who' con algunos de los protagonistas de la mítica serie, David Tennant incluido.

Más que un concurso, un reality ficcionado

Fijaos atentamente en ese uso del blanco y negro para presentarnos a los concursantes. No es un recurso baladí: nos deja muy claro que va a haber emociones negativas. La capacidad narrativa de este recurso puede pasar desapercibida, pero a estas alturas ya hemos visto muchos audiovisual y sabemos demasiado de tele para que no entendamos que nos anticipan una situación tensa, de suspense y, probablemente, mal rollo, como el antes de de los vídeos de "la teletienda".

Los 9 concursantes comparten sofá a lo 'Gran Hermano' mientras empiezan a elaborarse los primeros juicios de valor, esos que luego determinarán sus votos. Es lo que pasa cuando obligas a trabajar en equipo a nueve rivales que compiten por conseguir los 7.200 €, por increíble que parezca, el premio más alto al que se podía optar. Se trataba de ir acumulando respuestas acertadas para que el bote, que sólo se llevaría uno, creciera.

En cada ronda eran los propios concursantes quien votaban por el rival más débil ("adiós") pero sin datos fiables en la mano. A veces, sin tener en cuenta los aciertos, sólo llevados por la inquina o por cuestiones de feeling, como en 'Gran Hermano' (otro argumento más para confirmar mi teoría). Sólo eso explica que la citada maestra llegara hasta la final demostrando tal nivel de ignorancia. Esa final, face to face, se la jugaban los últimos dos rivales y la ganaba el mejor de cinco preguntas, esta vez sin límite de tiempo.

Las mejores escenas granhermanescas se daban entre bambalinas, tras la expulsión. Los concursantes echaban pestes unos de otros, porque siempre tenían la sensación de que no se había hecho justicia. Y desde luego, así era. Tener más cultura general o ser más leído no te garantizaba nada en este concurso. Sólo ser el rival más fuerte: el verdadero mérito era conseguir que ni tus fallos ni los insultos de la presentadora te afectaran lo más mínimo. El rival más fuerte puede que fuera, en realidad, el rival más jeta.

Ficha Técnica: 'El rival más débil'

Aunque pasó hace relativamente poco por nuestras vidas, este es uno de esos programas que se quedan por siempre en el olvido hasta que de repente alguien lo nombra. Uno de esos que no trascienden, ya no porque apenas duraran unos años (otros ha habido más cortos y sin embargo míticos) sino porque, además de Nuria González y esa pose fría, (casi) cruel -pero pose, al fin y al cabo- se diría que 'El rival más débil' no tenía mucho que aportar al panorama televisivo.

Pero qué distintas se ven a veces las cosas con el criterio que te da el paso del tiempo y el haber asistido a ese desfile de concursos de toda índole -en los que sobre todo prima el show en detrimento de lo pedagógico- durante los últimos años. Ahora este concurso que sólo duró dos años en antena se me antoja como un experimento que entonces no entendí; una moderna fusión entre concurso y reality, con mucha guionización, como requiere la realidad. Tras el salto, "juguemos al rival más débil".

De la BBC al mundo


"Eres el rival más débil. Adiós"

Y un modelo a seguir: Anne Robinson, la Nuria González de la BBC. La que creó el personaje de presentadora enjuta, parca, seca -algunos dirían que parece alicantina, según dice la etiqueta que nos cuelgan- sarcástica e hiriente. Probablemente incluso Risto Mejido se fijara en ella para crear su alter ego de jurado cruel con gafas ahumadas. Cuando se adaptó a España, se hizo imitando el formato hasta el más mínimo detalle: el plató, la iluminación, los elementos gráficos, el vestuario de la presentadora y su mala leche y, al parecer, también el nivel de dificultad de las preguntas. Y así se ha exportado a medio mundo, desde BBC Worldwide.

Porque no tiene mucho mérito saber deletrear reacción, que un sexteto de lo que sea lo forman seis elementos, que el Hemisferio Norte está al Norte o conocer el concepto frontera. En Inglaterra tampoco exigen mucho más: estar familiarizado con el calendario gregoriano (vamos, el que seguimos) para saber que entre julio y septiembre va agosto, con el concepto acrónimo, para poder responder cualquier cosa incluso ignorándola o haber ido alguna vez a un parque para saber distinguir un columpio de un tobogán. Facilito.

Y he aquí el talón de aquiles del concurso, que ponía en evidencia que su atractivo y su finalidad eran otros; y pasaban necesariamente por la parte de humillar al concursante. Aunque a veces eran ellos mismos los que quedaban en ridículo. El nivel de despropósitos que pueden escucharse en el único programa que RTVE.es aloja en su sección a la carta me hace pensar que no puede ser fruto de la casualidad. Ni que hayan colgado ese programa ni que alguien pueda batir de esta forma el récord consecutivo de barbaridades (profesora, para más inri):

"¿Bajo el mandato de qué rey ejerció su dictadura José Antonio Primo de Rivera?"
"Franco"
"¿En qué Comunidad Autónoma nació el seleccionador nacional Javier Clemente?"
"Andalucía"
"¿Qué país...?" (la pregunta es lo de menos)
"Nueva York"

O el cásting estaba muy manipulado o todo lo opuesto: no había filtros. Los rapapolvos de Nuria perdían fuerza estando tan guionizados. Pero el resultado, dicho por ella y con esa cara de pocas bromas, era el esperado: una digna sucesora de Anne Robinson, hasta que se fue a 'Los Serrano' y fue sustituida por Karmele Aranburu, que consiguió mimetizarse con la presentadora inglesa.

Lo que sí se perdieron en la adaptación a nuestro país -quizás porque en dos años no dio tiempo a más- fueron los especiales que sí se hacían en el original de Reino Unido y en otros países: con celebrities, con cómicos o, incluso, un especial 'Doctor Who' con algunos de los protagonistas de la mítica serie, David Tennant incluido.

Más que un concurso, un reality ficcionado

Fijaos atentamente en ese uso del blanco y negro para presentarnos a los concursantes. No es un recurso baladí: nos deja muy claro que va a haber emociones negativas. La capacidad narrativa de este recurso puede pasar desapercibida, pero a estas alturas ya hemos visto muchos audiovisual y sabemos demasiado de tele para que no entendamos que nos anticipan una situación tensa, de suspense y, probablemente, mal rollo, como el antes de de los vídeos de "la teletienda".

Los 9 concursantes comparten sofá a lo 'Gran Hermano' mientras empiezan a elaborarse los primeros juicios de valor, esos que luego determinarán sus votos. Es lo que pasa cuando obligas a trabajar en equipo a nueve rivales que compiten por conseguir los 7.200 €, por increíble que parezca, el premio más alto al que se podía optar. Se trataba de ir acumulando respuestas acertadas para que el bote, que sólo se llevaría uno, creciera.

En cada ronda eran los propios concursantes quien votaban por el rival más débil ("adiós") pero sin datos fiables en la mano. A veces, sin tener en cuenta los aciertos, sólo llevados por la inquina o por cuestiones de feeling, como en 'Gran Hermano' (otro argumento más para confirmar mi teoría). Sólo eso explica que la citada maestra llegara hasta la final demostrando tal nivel de ignorancia. Esa final, face to face, se la jugaban los últimos dos rivales y la ganaba el mejor de cinco preguntas, esta vez sin límite de tiempo.

Las mejores escenas granhermanescas se daban entre bambalinas, tras la expulsión. Los concursantes echaban pestes unos de otros, porque siempre tenían la sensación de que no se había hecho justicia. Y desde luego, así era. Tener más cultura general o ser más leído no te garantizaba nada en este concurso. Sólo ser el rival más fuerte: el verdadero mérito era conseguir que ni tus fallos ni los insultos de la presentadora te afectaran lo más mínimo. El rival más fuerte puede que fuera, en realidad, el rival más jeta.

NostalgiaTv_Rivalmasdebil

De la BBC al mundo

NostalgiaTv_Rivalmasdebil

Rivalmasdebil_Juego
         <li><strong>Título Original</strong>: 'Weakest Link'</li>
         <li><strong>Género</strong>: Concurso</li>
         <li><strong>Cadena original</strong>: BBC Two (2000-2012)
         <li><strong>Cadena en España</strong>: TVE (2002-2004)>
         <li><strong>Disponibilidad en DVD<span class="caps"><DVD</span></strong>: NO</li>  
         </ul></div>

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