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Salvados

Anoche pudimos disfrutar de un nuevo reportaje de ‘Salvados’, el programa de actualidad de laSexta que ha regresado con más éxito del esperado a las noches del domingo. Las cifras de audiencia que consigue actualmente el espacio de Jordi Évole sobrepasan el límite de lo soñado para una cadena de televisión como laSexta. Para explicar estos resultados no hay que acudir a la estrategia que ha llevado a cabo Antena 3 con laSexta tras su fusión, ya que el éxito de ‘Salvados‘ se explica observando el trabajo del equipo durante cada reportaje y, sobre todo, teniendo en cuenta la magnífica temporada que el formato cerró el curso pasado.

Y quizá sea ese el principal aspecto negativo con el que cuente hoy en día ‘Salvados’: haber demostrado a la audiencia de lo que es capaz. En consecuencia, el programa se mueve con comodidad en cifras superiores a los dos millones de espectadores, que se han acercado a ‘Salvados’ con la mentalidad de que encontrarán en él la referencia que ha mostrado en anteriores ocasiones. Pero la televisión ya nos ha demostrado en el pasado que un programa puede volverse en su contra, sobre todo si cuenta con el fervor del público y si se dedica a escarbar entre los asuntos turbios del poder político.

Eso es lo que le ha ocurrido a ‘Salvados’ en las últimas semanas, después de abordar el tema de las empresas energéticas, un programa que hizo que la patronal eléctrica Unesa exigiera a Antena 3 un espacio en televisión donde pudiera defenderse de las acusaciones realizadas en el reportaje ‘Oligopoly: el juego de la energía’. Llamó la atención que la queja se hiciera a Antena 3 (el nuevo dueño de la cadena y, por tanto, del programa) y el enfado que despertó entre muchos de sus seguidores, que no dudaron en manifestarse a través de internet para que ‘Salvados’ continuara su emisión, una campaña desproporcionada teniendo en cuenta que nadie del entorno de la cadena se había manifestado en contra del mismo.

Quizá esta reacción se haya dado porque en España estamos acostumbrados a que los programas de televisión que se mojan de verdad no suelen presumir de tener una vida muy larga. Así, muchos han podido pensar que ‘Salvados’ podría avanzar hacia un “efecto Ana Pastor”, sobre todo ahora que sus nuevos dueños ostentan una visión conservadora. De momento Antena 3 no se ha pronunciado sobre el asunto, aunque sería una locura para el futuro de laSexta pensar que sus directivos deciden retirar o modificar de alguna forma el espíritu de ‘Salvados’.

Pero ‘Salvados’ no solo debe preocuparse de las pataletas de las esferas del poder, sino de cierto sector de su audiencia que, fiel con la esencia del programa, no está dispuesta a dejar pasar una bajada de tono en ninguno de sus reportajes. Eso fue lo que ocurrió tras la entrevista con Artur Mas antes de las elecciones catalanas, tras la cual muchos señalaban cierta suavidad en el tono de las preguntas de Évole, algo poco habitual en su forma de encararse con los entrevistados. Este hecho debería ser vigilado con lupa por el equipo de ‘Salvados’ de cara a sus futuras entregas si no quieren perder el sello de identidad ganado a pulso tras su recorrido en televisión.

Vemos como es muy difícil alejarse lo más mínimo de un estilo cuando consigues destacar en la televisión y cuando la audiencia mayoritaria te da su respaldo. Ahora el programa ha entrado en una nueva fase, en la que no solo debe disfrutar de su éxito, sino asumir el compromiso que ha obtenido con él. Seguir con el desarrollo del programa, reunir a todas las partes de un conflicto y ser igual de directo con todos los entrevistados se vuelve un reto cada vez más difícil de llevar a cabo en un programa que apenas llega a la hora de duración. Pero ‘Salvados’ no debe olvidarse del ejercicio de responsabilidad que le corresponde por los servicios prestados en el pasado.

En ¡Vaya tele! | ‘Salvados’, un programa de referencia

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