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En Salvados por la campaña El Follonero se ha colado en la trastienda de la campaña electoral y la ha vuelto del revés llevando al extremo sus paradojas y sus contradicciones con mucho sentido del humor. El programa, pensado como una especia de road movie, es dinámico, con una buena dosis de microsecciones editadas con rapidez, mantiene una estructura televisiva a base de cebos y se sostiene gracias a la cara dura de Jordi Évole, que es capaz de enfrentar cualquier reto arriesgando incluso su integridad física.

Concebido como un programa viral, Salvados por la campaña ha conseguido colarse en diferentes ediciones de prensa escrita gracias a su infiltrado y será un éxito si en el debate de esta noche Rajoy o Zapatero mencionan a Javier Bardem para conseguir su voto, un reto que El Follonero ha propuesto a los dos candidatos.

Del programa de anoche podemos extraer la conclusión de que los simpatizantes socialistas son más de Buenafuente que los del PP y se tomaron con más sentido del humor el hecho de que El Follonero apareciese en un mitin de Zapatero con un micro de la Cope. La aparición en un mitin de Rajoy con un micro de la Ser no fue tan bien acogida.

Da la sensación de que los políticos prefieren exponerse a la mala uva de El Follonero antes que darle con la puerta en las narices, tal es el grado de consciencia general de la influencia de la televisión. El traslado de Trillo al aeropuerto en la furgoneta del programa, con entrevista incluida, es una demostración clara de que salir con El Follonero da caché, aunque pregunte por el Opus Dei y plantee la interesante cuestión de qué hace un señor de Cartagena encabezando la candidatura por la provincia de Alicante.

El Follonero es el personaje perfecto para afrontar este reto. Allá donde va causa sensación y todos parecen dispuestos a seguirle la corriente, desde un autobús lleno de simpatizantes del PSOE cantando canciones frikis de campaña, como la de el jubilado de Moratalaz, hasta el candidato de un partido naturista, pasando por Llamazares y su reivindicación de un espacio.

Pese a su éxito, El Follonero no se casa con nadie y no le tiembla el pulso a la hora de dejar en evidencia que un discurso causa el mismo efecto ante votantes del PP o del PSOE, de dejar un espacio electoral gratuito a Dragó, de hacer una entrevista en profundidad de una pregunta o de dar la palabra a los votantes con un atril portátil. Secciones muy variadas que consiguen poner en evidencia la simpleza de la campaña electoral, los mecanismos internos que son muy parecidos en todos lo casos, la falta general de sentido del humor que recorre la campaña y lo agotador que puede llegar a ser perseguir la anécdota de un extremo a otro del país.

En ¡Vaya Tele! | Lo nuevo del follonero para las elecciones
Imagen | El blog de Jordi Évole

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