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Aburrida, sin interés para el público y con una audiencia cada vez más baja. ¿Os suenan estas críticas? No, esta vez no se refieren a la gala de los Goya, sino a la última edición de los Oscars, en la que Javier Bardem ha hecho historia al ser el primer actor español en llevarse al hombrecillo dorado. Unos 32 millones de espectadores, de media, vieron la ceremonia, retransmitida por la ABC, lo que representa una caída del 20% con respecto al año pasado, cuando la media de audiencia se situó en 40 millones.

Las razones que se aducen para esta caída son muchas, desde el escaso tirón del presentador, Jon Stewart, cuya primera aparición en los Oscars, en 2003, apenas fue vista por un millón de personas más que la gala de este año, hasta la huelga de guionistas, que hizo que sus responsables sólo dispusieran de una semana para escribir y ensayar el guión. Tal vez por eso, algunos críticos estadounidenses, como la del New York Times, apuntan que la ceremonia se vio menos encorsetada que otras veces, pero no por eso más espontánea. También se cita como una posible causa de la baja audiencia los temas “poco alegres” de las películas nominadas y que ninguna gran estrella, tipo Tom Cruise, optara a un premio.

Sin embargo, la gala no ha sido, ni mucho menos, un fracaso para la ABC, que se ha embolsado una media de 1,8 millones de dólares por cada anuncio de 30 segundos emitido durante la ceremonia. No está nada mal para un fracaso, relativo, de audiencia.

Vía | The Guardian, TV Squad
En ¡Vaya Tele! | Qué esperar de la gala de los Goya

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