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Los protegidos spoilers

Empezó mostrando algunos defectos pero cautivando al público, siguió consolidándose en su segunda temporada mejorando lo visto anteriormente y se ha hundido en su tercera temporada. Pese a que la última temporada de ‘Los protegidos’ contaba con grandes alicientes para convertirse en la mejor de todas, la serie de Antena 3 se ha despedido de su audiencia dejándonos un amargo sabor de boca, una sensación que hemos mantenido durante la mayor parte de los capítulos que ponían fin a sus aventuras. Algo parecido ha debido pensar la audiencia, que no se ha mantenido con respecto a temporadas pasadas y ha descendido hasta mantenerse en torno a los dos millones de espectadores, una cifra muy inferior a lo conseguido en anteriores ocasiones.

Ni las nuevas incorporaciones ni el hecho de que conociéramos el origen de los poderes de los niños y adolescentes han ayudado a darle a ‘Los protegidos‘ el final que merecía, una despedida que se ha ido desluciendo con el transcurso de los nuevos episodios. La temporada final de ‘Los protegidos’ se ha alargado más de lo que la serie ha podido resistir, rozando ese absurdo al que han llegado de lleno algunas tramas y emplazándonos constantemente a un capítulo final que nos ha dejado con la sensación de que en la última parada del viaje no nos esperaba nadie.

Desde la marcha de Jimena y después de que la historia volviera a una aparente normalidad, las tramas de ‘Los protegidos’ se han vuelto inestables, dándonos la sensación de que en realidad poco más había que contar tras el cierre de la segunda temporada y que toda la trama que englobaba a la organización que buscaba a los niños no daba más de sí. Por eso, Madre, el personaje interpretado por Marta Calvó, solo ha servido para mantener esa tensión que se ha resuelto en el último capítulo, mientras se volvía cada vez más incomprensible que, por ejemplo, los miembros de la organización del elefante alargaran su plan para hacerse con los niños sin ninguna explicación evidente.

Es algo que hemos sufrido anteriormente en muchas otras ficciones, españolas y extranjeras, que en un intento de querer resolver su historia en el último episodio dejan por el camino muchos capítulos de relleno, más de los que el espectador puede soportar, que no hacen más que rebajar la calidad que la ficción haya alcanzado. De eso ha pecado mucho ‘Los protegidos’ en su tercera temporada y ahí se ha encontrado uno de sus aspectos negativos, sobre todo porque, después de que la historia llegara a un punto de no retorno al final de la segunda temporada, los guionistas se han empeñado en seguir como si nada, volviendo a lo que ya habíamos visto en otras ocasiones aunque la ficción ya hubiera madurado en ese sentido.

Sin utilizar todo su potencial

Durante esta temporada hemos seguido viendo a nuevos niños con poderes, aunque quizá lo más destacable haya sido la desaparición de aquellos personajes cuyos poderes eran más difíciles de manejar de cara al desarrollo del guión de la serie. Ya pasó algo parecido con la hija de Jimena, que veía el futuro, que se marchó con su madre cuando comenzábamos a ver que, si usábamos la lógica, su presencia podía modificar considerablemente la historia, por lo que para mantener la tensión era más oportuno que desapareciera. Más tarde ocurrió lo mismo con Leo y su poder de controlar el tiempo, un personaje que desapareció, esta vez sin explicación alguna, después de que desarrollara su poder, y que volvió a aparecer en los últimos capítulos teniendo poco tiempo para hacer uso de su capacidad. Así, pese a que íbamos conociendo nuevos poderes, también nos dábamos cuenta de que no todos podían ser controlados por los guionistas de la serie, que preferían mantenerse en los poderes “simples” que siempre habíamos visto.

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En vez de avanzar en desarrollar a personajes más complejos, ‘Los protegidos’ se ha estancado en otros aspectos, como en la relación entre Sandra y Culebra y su deseo de tocarse, la llegada de Julia como reemplazo de Jimena o las tramas absurdas protagonizadas por Rosa Ruano. Con lo primero nos hemos sentido un poco engañados, después de que el problema que presentaban los dos adolescentes fuera solucionado por Sandra tras controlar su poder de buenas a primeras, una de tantas otras señales de que no estaba previsto que la serie terminara con su tercera temporada.

Mientras, con el personaje de Julia hemos vivido una de cal y otra de arena. Con ella hemos podido conocer la historia del origen de los poderes, algo esperado pero poco innovador, ya que esta trama no se ha salido del esquema del padre que busca desesperadamente curar la enfermedad de su hijo y que accidentalmente crea algo que tiene consecuencias sobre los demás. Pero la aparición de Julia también ha servido para ocupar el hueco dejado por Jimena en el corazón de Mario, creándose una mecánica atracción entre los dos principales personajes para sostener la tensión sexual perdida con la marcha de Angie Cepeda. Su personaje ha sido el gran olvidado en el final de la serie, cuando supuestamente todo queda resuelto, no existe peligro y ella podría haber contactado con la familia Castillo.

Por otro lado, tenemos que hablar del papel que ha desempeñado Rosa Ruano en la tercera temporada de ‘Los protegidos’, desvinculándose de las tramas de sus vecinos en muchas ocasiones para protagonizar las suyas propias con poco acierto. Su papel en esta ronda de capítulos ha quedado fuera de lugar, dando la sensación de que a veces estábamos ante otra serie cuando veíamos a su familia. La última de sus tramas, aquella historia que implicaba la muerte de su amiga, ha sido de lo más ridícula, como si se hubiera ido de las manos, y se ha desarrollado sin mantener el tono de la serie ni la fuerza que tenía el personaje en temporadas pasadas. Habría sido más arriesgado, pero quizá más acertado, involucrar a Rosa con los poderes de sus vecinos, como vimos en el final de la serie, una historia cerrada con calzador en la que, un año después, todos eran felices trabajando para un colegio de niños especiales.

Con los nuevos poderes que hemos ido encontrando y algunas escenas (el incendio del bar en el último capítulo, por ejemplo) hemos visto cómo los efectos especiales quedaban de nuevo en entredicho, algo que parecía que había mejorado en la segunda temporada. De una serie siempre esperamos una leve mejoría, por lo que encontrarnos estos defectos a estas alturas hace que volvamos a decepcionarnos, una decepción más dolorosa si tenemos en cuenta el viaje que ya llevábamos a nuestras espaldas.

Un final poco alternativo

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Tras la despedida, Antena 3 nos tenía reservada una sorpresa, aquello que emitieron justo después y que vendieron como el final alternativo de ‘Los protegidos’, pero que no se trataba más que de ese final que se grabó con la mente puesta en la cuarta temporada. La emisión de este final no sirvió para nada, ni para contentar a quienes no se habían quedado satisfechos ni para resolver algunas cuestiones pendientes. Solo hizo que confirmáramos que no se había trabajado tanto en un final definitivo como podríamos haber pensado y que los creadores de la serie contaban con una continuación que no se ha dado. La emisión de este final alternativo fue innecesario, más propio de un contenido exclusivo de la página web de la cadena, y ha puesto la guinda a una serie de maltratos que la cadena ha dado a la ficción y que se han agudizado en su tercera temporada.

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Reconozco que disfruté con ‘Los protegidos’ desde su inicio y, aunque nunca vi en ella una ficción diferente al resto, sí me ha hecho pasar buenos ratos, llegando a conseguir un buen nivel que ha perdido casi por completo en el desarrollo de esta tercera temporada. No ha evolucionado y ha querido mantener la misma fórmula de sus inicios pese a que ésta no solo estaba agotada sino que su historia pedía a gritos un cambio que no se ha dado. Las tramas se han mantenido repetitivas, los personajes han quedado estancandos y diría que hasta se ha perdido ese toque humor tan característico. Una lástima que no hayamos asistido a la evolución que la serie necesitaba, sobre todo porque cuando piense en ‘Los protegidos’ en el futuro no lo haré como la ficción que fue, sino como la que ha sido esta última temporada.

En ¡Vaya tele! | ‘Los protegidos’ se reconstruye en su última temporada

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