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Telecinco despidió el lunes a la primera y más que probable última temporada de ‘Homicidios’ (si una sorpresa de última hora no demuestra lo contrario). Como decíamos hace unos días, la audiencia no ha acompañado a la serie producida por Big Bang Media, algo a lo que tampoco ayudó los cambios que realizó la cadena en el pasado. Pero ahora toca centrarnos en lo que ha supuesto ‘Homicidios‘ dentro del panorama de la ficción nacional, una serie que mostró sus cartas desde el minuto uno.

Todos estos naipes (los buenos y los malos) se han ido repitiendo a lo largo de la partida y son los que han hecho que al final de la temporada nos quedemos con una sensación rara. Tras ver la serie ni estamos enfadados ni especialmente contentos. Se ha tratado de una serie más, con sus virtudes y sus defectos, que no ha marcado nuestras vidas pero que nos ha entretenido más que otras ficciones que han pasado por la pantalla en lo que va de 2011.

Entre las virtudes, la historia

Empecemos por lo bueno. ‘Homicidios’ ha sabido combinar los casos autoconclusivos con una trama episódica que ha durado toda la temporada. En ocasiones esta trama ha sido el eje central de sus capítulos (como el final de temporada, por ejemplo) y, aunque en un principio podíamos pensar que terminaríamos cansándonos de ella, no ha sido así. La historia del cazador y la manipulación que llevaba a cabo con sus víctimas nos ha enganchado hasta el final, pese a que para ello se ha necesitado asesinar a medio Madrid. Sin esta historia, ‘Homicidios’ no habría conseguido aportar nada, pero los guionistas han sabido llevar hacia delante una trama interesante mostrándonos los elemenos precisos en cada instante para manternos con la intriga. Y todo ha estado acompañado por un buen ritmo que ha caracterizado a la ficción desde su estreno.

Esta trama nos ha dado buenos momentos y ha puesto en evidencia que el resto de casos sólo estaban de relleno, o al menos, no han llegado a aportar nada nuevo al espectador. No podemos decir que ‘Homicidios’ haya sido precisamente una serie original, pero los casos autoconclusivos que han tratado en muchos de sus episodios sólo hacían ahondar en lo que ya habíamos visto en el pasado (dentro y fuera de nuestro país). Así, en cuestión de historia, ‘Homicidios’ se ha salvado por el mantenimiento de su trama principal, que ha tenido más interés que cualquiera de los demás elementos de los que se componía la ficción.

Tampoco las historias personales han sido para tirar cohetes. Ni la relación amor-odio de los protagonistas, ni los amores del resto del personal de la unidad le han dado puntos a su favor a la serie. Tan sólo encontramos alguna pincelada bien resuelta en la relación de María con su padre, pero sólo destaca dentro del resto de borrones que han conseguido disgustarnos. Y es que las historias de los personajes no han tenido la fuerza necesaria, debido principalmente al desarrollo de estos personajes, porque en ellos (y las actuaciones de sus respectivos actores) se ha encontrado el pilar más débil de ‘Homicidios’.

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Su punto débil, el protagonista

Decía anteriormente que la serie no nos ha deparado nada nuevo que no hayamos visto en muchas otras. ‘Homicidios’ ha bebido desde el principio de series extranjeras tipo ‘C.S.I.’ y ha querido basarse en el desarrollo de un gran personaje protagonista con una personalidad peculiar como hemos visto en series como ‘House’, ‘El mentalista’ o ‘Miénteme’. El problema no es (sólo) que esta serie llegue con varios años de retraso, ya que para cualquier seriéfilo que siga las ficciones más allá de nuestras fronteras se habrá dado cuenta de lo que intentaba imitar la ficción de Telecinco. El verdadero problema se ha encontrado en que ese característico personaje estaba interpretado por Eduardo Noriega. No diré aquí que Noriega es un mal actor, aunque muchos estén deseando leerlo, pero no pasaré por alto que su interpretación de Tomás Sóller nos ha dejado helados.

Ni Noriega ha demostrado tener el carisma necesario para meterse en la piel de Sóller, ni el personaje estaba diseñado para conseguir conquistarnos. Se ha quedado a un medio camino, en un quiero y no puedo de ficciones extranjeras que sí consiguen despertar ese entusiasmo por su protagonista. Es en este punto en el que ‘Homicidios’ ha fallado estrepitósamente. La ficción quería centrar uno de sus puntos de interés (el más importante junto al desarrollo de la trama principal) en un personaje que no se mantenía por sí mismo, cuyas intervenciones parecían más ridículas a medida que avanzaba la serie (esos intentos por hacer que las personas recordaran o esos chistes sin gracia que Sóller se marcaba para liberar tensiones).

Y, a partir de este punto, todo se va desmoronando lentamente. Tanto la historia como el resto de personajes pierden puntos cuando Tomás Sóller es el que coge las riendas de la serie. La historia se ve afectada porque, al no empatizar con él, no nos produce ninguna emoción que esté en peligro o en el punto de mira del cazador, algo que se ha demostrado en el capítulo final, en el que no había tanta tensión como le corresponde a un episodio de estas características. El resto de personajes también se ven afectados, algunos por méritos propios (la inspectora Hernández) y otros porque salen perjudicados al entablar relación con el famoso Sóller.

Un final que pide más

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Tras conocer los datos de audiencia que ‘Homicidios’ estaba cosechando nos quedaba una duda: saber cómo se cerrarían sus tramas. Dábamos por hecho que la historia del cazador quedaría resuelta (no daría para una segunda temporada), pero no sabíamos si el resto de tramas se cerrarían o quedarían lo más abiertas posible de cara a una segunda temporada. Al final ha sido la segunda opción, los personajes principales han quedados abocados al fracaso y con un futuro incierto. Con la Unidad disuelta y los protagonistas separados los guionistas terminaron mostrándonos un último asesinato que no podrá ser resuelto si Telecinco no le da continuidad a la serie, algo que no parece que vaya a suceder. ‘Homicidios’ tendría que mejorar mucho de cara a una segunda temporada (también le haría falta un cambio de reparto) y cuando tantas modificaciones son necesarias es mejor hacer borrón y comenzar de nuevo.

En ¡Vaya tele! | ‘Homicidios’, una apuesta a medio camino

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