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Fenómenos

Antena 3 despidió anoche a sus ‘Fenómenos’ después de nueve episodios que pasarán a la historia de la televisión como ejemplo de la manera en la que una ficción puede perder casi tres millones de espectadores desde su primer episodio hasta el último. Pese a que Antena 3 brindó por el éxito que había cosechado el estreno de la comedia, la cadena ha tenido que bajar la cabeza ante lo que se ha convertido en uno de los mayores descensos de audiencia que se recuerdan en tan poco tiempo. Por un lado, quedó demostrada la eficacia del efecto llamada que causó ‘Fenómenos‘, pero también lo poco que gustó entre la audiencia mayoritaria.

Es cierto que el piloto de la serie incluía numerosos aspectos que no la beneficiaron, incluyendo tramas muy manidas ya en nuestra ficción nacional y sin provocar la chispa que muchos esperábamos que tuviera la nueva comedia de Nacho García Velilla. Observando la evolución de la audiencia, podemos concluir que ese fue uno de los principales problemas que tuvo la ficción: no ser capaz de enganchar a los espectadores con su primer episodio. De hecho a ‘Fenómenos’ le ha costado arrancar y, aunque ha mejorado bastante con el desarrollo de sus episodios, eso es algo que ha influido en el fracaso que ha terminado siendo.

Tampoco sería justo admitir que esa mejora ha provocado que ‘Fenómenos’ se convierta en la comedia del año, ya que algunos de sus errores (y otros nuevos) también han hecho acto de presencia en esta última tanda de episodios: un reparto irregular, tramas que no cuajaban (como el tira y afloja entre Willy y Claudia) o ese tan comentado nivel de estrés que presentaban sus personajes. Pero sí es verdad que la comedia encontró una baza en la colaboración de artistas invitados, que le daban un punto sugerente y que ha sido bien aprovechado. Sus referencias al mundo del cine y la televisión también han sido muy jugosas, mostrando un toque de novedad que se agradecía.

Incluso algunos de sus chistes parecían más afilados que los que encontramos en sus primeros capítulos, que se limitaban a comparar un hecho de la actualidad con algo que les estuviera ocurriendo a los personajes de ‘Fenómenos’. Estos ejemplos muestran una vez más el tiempo que necesita una nueva serie de televisión para encontrar el tono que quiere mostrar al público, aunque también deja en evidencia la poca paciencia que demuestra la audiencia para mantenerse pegado a una serie desde su primer episodio.

Fenómenos review

Quizá una de las conclusiones positivas que nos debería dejar ‘Fenómenos’ sea comprobar que todavía existe una audiencia mayoritaria que puede ser seducida por una ficción nacional (el número de espectadores de su estreno así lo refleja), algo que nos diría que no está todo perdido y que solo hace falta que nuestra ficción evolucione hacia lo que los espectadores esperan de ella. Puede ser que con el apogeo seriéfilo que se ha dado en los últimos años gustar con un estreno sea un reto que se vuelve más complicado de conseguir. Por tanto, de cara al futuro nuestros creadores deben tener clara esta premisa, mostrando la capacidad para echar toda la carne en el asador con una serie y para atrapar a una audiencia que sea fiel desde el primer episodio emitido.

En ¡Vaya tele! | Cosas malas y cosas buenas encontradas en ‘Fenómenos’

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