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Fenómenos

Es difícil juzgar una ficción cuando solo disponemos de un capítulo para su valoración. Aunque el juicio en televisión es inmediato y no suele entender de paciencias, una serie de televisión suele requerir de un número de episodios para conseguir asentarse e intentar alcanzar el tono que siempre pretendió. Esto no quiere decir que cuando llegue ese número de capítulos la serie haya conseguido su objetivo, ya que a veces se queda muy lejos de lo que quería ofrecer a los espectadores. Pero, aún así, con el material emitido podemos dirigir nuestras críticas con un poco más de fundamento, algo alejado de la crítica prejuiciosa con la que solemos enfrentarnos al estreno de una serie nueva.

‘Fenómenos’ causó bastante expectación en su estreno, algo que no todas las series nuevas obtienen tras su primer pase. La nueva comedia de Antena 3 consiguió reunir a más de cuatro millones de seguidores en su primer capítulo, un buen número de espectadores que no repitieron en los capítulos sucesivos. Tanto es así que ‘Fenómenos‘ ha ido perdiendo espectadores con el transcurso de las semanas, hasta el punto de que su audiencia sea inferior a los dos millones de personas. Es difícil remontar llegados hasta este punto (aunque no imposible) pero si observamos lo que nos ha ofrecido la serie hasta ahora podemos entender a quienes han decidido abandonarla y, también, a los pocos que se han mantenido como espectadores regulares.

‘Fenómenos’ y sus cosas buenas

Como comedia que es ‘Fenómenos’ logra hacernos pasar un buen rato delante de la televisión. En sus primeros seis episodios ha logrado mostrar alguna que otra situación disparatada que nos muestra el tono al que quiere llegar. Como ejemplo se encuentra el episodio en el que algunos personajes llegaron a la puerta del palacio de la Zarzuela, con viajero en el tiempo incluido, y con la intervención de Carlos Areces como guardia real en su primer día de trabajo. Lo disparatado y lo surrealista de la escena consiguieron lograr uno de los mejores momentos que hasta ahora nos ha dado la ficción y deberíamos desear que ese fuera la tónica que pretendiera conseguir ‘Fenómenos’ en el futuro.

Muy acertadas también son sus referencias hacia el mundo del cine y la televisión, la última de ellas parodiando a las chicas de ‘Sexo en Nueva York’, y algunas de las intervenciones estelares con las que cuenta la comedia. Ya sea gracias a gente de la casa, como Arturo Valls, o a actrices reconocidas como Carmen Machi, ‘Fenómenos’ tiene parte de su atractivo en los actores invitados, algunos aprovechados con más gracia que otros, y dejando buenos momentos para el disfrute del espectador, como el caso de Carlos Areces que comentaba antes.

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Y, como último punto positivo a destacar, estarían algunos de sus personajes, que aparecen bajo buenas actuaciones y ofrecen lo que esperábamos del reparto tan suculento que nos vendieron al principio. Actores y actrices como Kira Miró, Miguel Rellán, Julián López o Julián Villagrán logran con sus personajes ofrecer lo mejor de ‘Fenómenos’ y muestran el potencial que se podría mostrar de cara al futuro de la serie, si es que esta llega a contar con un futuro.

‘Fenómenos’ y sus cosas malas

Es posible que algunos lectores hayan refunfuñado cuando hayan leido a los actores que he destacado como parte buena de la serie. Muchos no estarán de acuerdo con esa elección, otros verán a otros personajes/actores como los más destacado e incluso habrá quienes no le encuentren chispa a ninguno. Lo cierto es que ‘Fenómenos’ presenta un reparto irregular cuyos personajes presentan unas personalidades muy diferentes y en algunos casos contrapuestas. Esto hace que dos espectadores no tengan el mismo sentimiento por un personaje, que a algunos puede encantar y otros no lo soporten. Aún así, creo que hay casos que directamente no funcionan, como el personaje de Luis Fernández que logra ponerme muy nervioso, y ocasiones en las que los personajes necesitan estar más comedidos, como ocurre con Javier Mora (el presentador del programa) o Ana Polvorosa (la recepcionista).

Porque si por algo ha destacado ‘Fenómenos’ en estos primeros seis episodios es por mostrar situaciones que siempre están exageradas. Todos sus capítulos desprenden ese halo de exageración y nerviosismo, donde sus personajes están continuamente extasiados y fuera de sí. De ahí surgen las numerosas quejas que ha habido de que en ‘Fenómenos’ se grita mucho o que sus personajes suelen estar más alterados de lo normal, hechos que pueden poner nervioso al espectador y provocar su rechazo al valorar a ‘Fenómenos’ como opción televisiva.

Por último, cabe destacar la repetición que se da a la hora de hacer los chistes que pretenden hacer reír a los espectadores. ‘Fenómenos’ cuenta con una fórmula que suele repetirse hasta la saciedad en cada uno de sus episodios, donde los personajes realizan una comparación entre lo que ocurre y algún aspecto de la actualidad. Y esto, pese a buscar la complicidad de la audiencia, puede provocar precisamente lo contrario debido a su saturación, uniéndose al conjunto de ideas negativas que desprende la ficción y que ha podido influir para que pierda la mitad de su audiencia en tan solo seis episodios.

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