
Huracanes. Inundaciones. Exilio. Crimen. Corrupción. Traición. Avaricia. Abandono. ¿Eso es todo lo que tienes?
El abandono institucional de los ciudadanos ya era algo que David Simon tocaba en ‘The Wire‘, y aquà vuelve a quedar todavÃa más claro al mostrarnos los tejemanejes y estafas surgidos al calor de los programas municipales de reconstrucción de las zonas más afectadas por el huracán Katrina, unos programas financiados con dinero federal y cuyo funcionamiento termina pareciendo digno de una historia de Kafka (o de nuestra propia burbuja inmobiliaria), con gente que gana dinero por no hacer nada y casas que se arreglan y luego se derriban sólo para justificar que haya gente embolsándose dinero a cargo de dicho programa. Pero si vemos a Nelson Hidalgo aprovechando todas las oportunidades de negocio que se le presentan, también vemos a un grupo de mujeres que se dedicaron a investigar todo aquel gran timo y a exponerlo a la luz pública, una muestra más de que acaban siendo los ciudadanos, y no las instituciones, los que trabajan para tener una Nueva Orleans mejor.

La capacidad de aguante de LaDonna también se ha visto a prueba con todo lo que ha tenido que superar en el juicio contra el joven que la violó (cuyo amigo intenta intimidarla para que abandone hasta quemándole el bar), y con todas las trabas administrativas (y el viejo chantaje al estilo de la mafia) que le iban poniendo con la excusa de las quejas de los vecinos por ruido. Su lÃnea argumental ha terminado cruzándose con la del Gran Jefe Albert Lambreaux, cuya tozudez ha estado a punto de romperse por culpa del duro tratamiento al que debe someterse por culpa del linfoma que padece. Lambreaux y sus espectaculares trajes de indio de Mardi Gras han sido, otra vez, uno de los puntos álgidos del capÃtulo centrado en el Carnaval, que siempre es el mejor de cada temporada (o uno de los mejores). Lambreaux y su hijo Delmond han representado, también, otro de los temas de esta entrega, que es la tentación de abandonar la integridad artÃstica que ofrece el dinero.

Y luego, por ir resumiendo un poco, tenemos a dos de las personajes que más han madurado desde que los conocemos poor primera vez. Tenemos a Sonny culminando su camino de redención con su boda con Linh (aunque la tentación de volver a sus viejas adicciones siempre va a estar ahÃ), y tenemos a Antoine Batiste convertido en un profesor que se preocupa de verdad por sus alumnos y que quiere que aprovechen su talento musical para poder conseguir las oportunidades que, a lo mejor, no tendrÃan de otro modo. Antoine se frustra porque, como músico, cree haberse quedado estancado y también cree que la enseñanza le aparta de su amor por tocar en directo (“No soy un adulto, soy un músico”, como le dice a su mujer), pero al final su recorrido vital por la serie se completa cuando aprende a aceptar que él quizás no va a ser nunca el nuevo Kermit Ruffins, pero que está en su mano ayudar a que alguno de sus alumnos sà lo sea. Ese cierre de su recurrente chiste con las propinas de los taxistas es otra muestra más de que sus responsables pensaban que ‘Treme’ no iba a pasar de aquÃ.
Pero lo hará. Simon tendrá una cuarta temporada de cinco capÃtulos para contarnos el epÃlogo en las vidas de todos estos personajes, unos personajes que este año se han visto mejor conectados entre sà (ha ayudado que unos cuantos de ellos hayan interactuado por primera vez). El factor de denuncia de todos los desastres perpretados en la ciudad tras el huracán no oculta el deseo por salir adelante de sus habitantes, el cariño que tienen todos por Nueva Orleans (hasta Nelson) y su capacidad para hacer frente a las adversidades. Y si las adversidades parece que te superan, siempre habrá alguien que te ayuda a vencerlas. Y que organice un concierto benéfico para que puedas reconstruir tu bar.
Ah, por cierto, TNT ya ha empezado a emitir esta tercera temporada en España, los domingos por la noche.
En ¡Vaya Tele! | ‘Treme’ tendrá una cuarta y última temporada