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¿Estáis tristes y alicaídos porque ‘Ringer‘ ha terminado y os habéis quedado sin viestro guilty pleasure favorito? Pues no desespereis porque Lifetime viene a rescataros con ‘The Client List‘, otra serie hecha para lucimiento de su protagonista femenina (aquí Jennifer Love Hewitt en lugar de Sarah Michelle Gellar) pero que, en este caso, sabe perfectamente en qué cadena se emite y lo que los espectadores (espectadoras, más bien) esperan de ella. Eso no quita para que no sea uno de los mayores despropósitos que podais ver este año, pero uno que está funcionando realmente bien entre la audiencia.

Su estreno, hace un par de semanas, fue el mejor de Lifetime desde 2009, con casi tres millones de espectadores, y lo mejor del asunto es que ganó un 4% en su segundo episodio, algo realmente poco común. Teniendo en cuenta el target del canal, gran parte de la audiencia son mujeres, pero del codiciado demográfico entre los 18 y los 49 años, y eso explica en gran parte algunos de los elementos que forman la serie. Pero antes de decidir si Riley Parks es o no muy parecida a Melinda Gordon (el personaje de Love Hewitt en ‘Entre fantasmas‘) y si la concentración de buenorros por metro cuadrado es superior a la de ‘True Blood‘, veamos qué es eso de ‘The Client List’.

La tv movie

El germen de la serie es una tv movie emitida por el canal en 2010, protagonizada también por Love Hewitt y Cybill Shepherd, en la que se contaba la historia de una madre de familia que empieza a trabajar en un salón de masajes, que oculta una red de prostitución, para poder mantener a sus hijos pequeños después de que su marido, jugador de fútbol americano, se lesione gravemente y estén cada vez más cerca de que las deudas les hagan perder la casa. La película estaba basada libremente en una historia real (si no, estas tv movies como que pierden caché) y atrajo casi cuatro millones de espectadores, una razón de peso para que Lifetime decidiera convertirla en serie.

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Ésta viene a contar básicamente lo mismo, pues Riley Parks también tiene dos niños pequeños, también es una masajista en paro y su marido también es un deportista que hace tiempo que no juega por culpa de una lesión de la que está recuperándose. Su situación económica no es buena y, para rematar el asunto, una noche, el marido de Riley se va de improviso, sin que hubiera nada que hiciera sospecharlo (de hecho, ocurre creo que casi en los cinco primeros minutos, como si tuvieran prisa por quitárselo de en medio). Así que, aconsejada por una amiga, Riley pide trabajo en un salón de masajes llamado The Rub, en un pueblo cercano al suyo.

El “dilema” de Riley

Lo que Riley no sabe es que en The Rub, si quiere conducir el mismo cochazo que su amiga y recibir propinas más generosas, no puede limitarse a los masajes normales, sino que tiene que aportar unos “extras”. Tranquilos, porque aunque Riley se resiste al principio, luego se da cuenta de que su situación económica no le permite “remilgos”, y acaba dando esos “extras” ligera de ropa y con clientes que son todos macizos que entran de lleno en el término inglés beefcake. De hecho, los tíos buenos sólo se apuntan a los masajes con extras; en los normales sólo hay tíos feos con la espalda llena de pelos y señoras mayores. Presentándose así la situación, sorprende que intenten siquiera insinuar que Riley puede tener algún dilema moral por hacer lo que hace. Desde luego, uno no puede ver ‘The Client List’ esperando que le muestren grises morales.

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La serie quiere mostrarnos el empuje de una mujer que haría cualquier cosa por mantener a su familia, y que hasta intenta cambiar el modo en el que se trata a los clientes especiales en el salón de masajes, haciendo hasta de consejera sentimental para uno de ellos (en ese aspecto, no se diferencia demasiado de Melinda), pero no hay modo de tomarse nada en serio viendo a los modelos de Abercrombie que pasan por The Rub y el modo en el que se muestran los masajes especiales (que parecen sacados de un videoclip de Jennifer López), o cómo se supone que hay un misterio acerca de la marcha del marido, o cómo se ve venir a la legua que Riley y su cuñado van a acabar liándose. Con Jennifer Love Hewitt de productora ejecutiva, está claro que ‘The Client List’ está hecha para su lucimiento personal, pero a veces hasta hace dudar si de verdad merece ser considerada un guilty pleasure. Desde luego, es 100% Lifetime.

En ¡Vaya Tele! | Jennifer Love Hewitt explota ‘The Client List’

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