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I’m what you’ve been needing.
It’s all here and my heart’s pleading.
Let me be your star.

(Soy lo que necesitas.
Está todo aquí y mi corazón suplica.
Déjame ser tu estrella).

Cuando la NBC estrenó ‘Smash‘ en febrero, apostaba por ella para que fuera “su” serie, el drama que la ayudara a salir poco a poco del bache de audiencias en el que lleva demasiado años metida. Su piloto debutó el día después de la Super Bowl, aprovechando el tirón que le daba ‘The Voice‘, y aunque en audiencia no fue todo lo espectacular que se esperaba, no fue mal y, lo que era más importante, levantó ciertas expectativas de que ‘Smash’ podía ser un soplo de aire fresco y uno de los mejores dramas de estreno del año.

Por supuesto, los pilotos hay que tomárselos siempre con cierta distancia. Por muy buenos (o malos) que sean, la mayoría de las veces no representan cómo termina siendo la serie y, como mucho, lo que hacen es ofrecernos un vistazo a lo que la serie puede ser más adelante. Ahí, ‘Smash’ se ha quedado a medias. Mientras las tramas que giraban alrededor del montaje musical funcionaban en gran parte, las que se centraban en las vidas sentimentales de sus personajes se veían lastradas por unos diálogos muy poco inspirados y unas situaciones demasiado culebroneras. Bastantes personajes han perdido cualquier interés que pudieran tener en el piloto, otros como Ellis se confirmaron como completas equivocaciones (aunque la serie parecía ser autoconsciente de ello) y, al final, la recepción crítica ha sido bastante tibia, cuando no directamente fría e indiferente, que es lo peor que le podía pasar.

‘Bombshell’, el musical

Como decimos, el proceso de montaje, ensayos y preestrenos finales en Boston de ‘Bombshell’, el musical sobre Marilyn Monroe, ha sido la parte que mejor ha funcionado de la serie, sobre todo porque aprovechaba algo en lo que nunca han perdido calidad, como son las canciones originales escritas por March Shaiman y Scott Wittman. En los tres últimos episodios destaca mucho más esa subtrama sobre todas las demás, también porque le da a Jack Davenport muchas más oportunidades para convertir a Derek en uno de los pocos personajes realmente interesantes (y tremendamente divertido) de ‘Smash’. El arco con Uma Thurman como la estrella de cine que debe asegurar el estreno ha sido un poco fallido, pero sí ha estado mejor el modo en el que Karen debe afrontar la oportunidad que tiene de convertirse en la protagonista de la obra.

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Que los últimos capítulos se centraran más en el musical también redimió un poco a la pareja formada por Tom (Christian Borle) y Julia (Debra Messing), dos personajes que por separado pierden toda la chispa que tienen juntos. De hecho, Julia ha protagonizado algunas de las peores historias de la serie (¿alguien se acuerda de su pretensión de adoptar una niña en China?), desde su affair con el actor que interpreta a Joe DiMaggio en el musical a los problemas con su hijo adolescente, uno de los personajes más unidimensionales de todos, junto con Dev y Ellis. Entre todos, ‘Smash’ se dispersaba en tramas que no aportaban nada y ni siquiera tenía demasiada coherencia en el tratamiento de personajes como Ivy. De hecho, la competencia entre Ivy y Karen por ser Marilyn siempre contó con la desventaja de que a Katharine McPhee se la veía con muy poca presencia para llenar el escenario (algo que, por suerte, corrige un poco en el último episodio). La falta de multidimensionalidad en Karen no la ha ayudado.

El último episodio

Lo mejor y lo peor de ‘Smash’ está destilado hasta su esencia en el capítulo que cerraba la temporada, desde las manipulaciones excesivas y sin sentido de Ellis (que al final recibe su merecido), a la desconexión de Eileen (Anjelica Huston) del resto de las tramas, al giro culebronero de hacer que Dev y Ivy se acuesten juntos tras una noche de borrachera y decepciones, a la cabezonería de Julia en todo lo referente a su ex amante y su familia. Sin embargo, todo eso contrasta con números musicales realmente inspirados, la sensación de presión y urgencia que transmiten los preestrenos (las previews, las llaman ellos, y son muy habituales antes de que una obra llegue a Broadway), el mayor interés de Ivy y Karen cuando se toleran y son amables una con la otra, en lugar de intentar sólo hundirse, y algunos momentos muy divertidos a propósito, y no a su pesar.

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Además, un detalle muy curioso de esa season finale es que estaba estructurada un poco como un musical. Sus títulos de crédito, tras 14 capítulos mostrando el sonido de una orquesta afinando, incluyen el inicio de lo que podría ser la obertura del musical, y los créditos finales se despiden con una versión instrumental de la última canción de la obra, que podría ser perfectamente la música con la que los actores podrían salir al escenario a recibir los aplausos del público. Por cierto, que el fracaso inicial del primer preestreno de ‘Bombshell’, y la carrera contrarreloj de Tom y Julia para escribir esa última canción, ha sido también una de las cosas más logradas de la serie.

El apartado musical

No podemos cerrar el comentario sobre esta primera temporada de ‘Smash’ sin mencionar su lado musical, que es probablemente el que la salva de ser un completo desastre irrecuperable. Aunque los momentos musicales fuera del teatro no han sido, en general, especialmente notables (se notaba demasiado que estaban hechos con un ojo puesto en las ventas por iTunes), las canciones escritas por Shaiman y Wittman para ‘Bombshell’ sí merecen ser destacadas. Tenían la difícil tarea de funcionar como temas para un musical y como comentarios sobre algunas de las cosas que pasaban en la serie, y se puede decir que han funcionado en los dos frentes. Y el montaje de algunos de los números ha sido también bastante notable, optando por una escenografía más bien minimalista pero efectiva.

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En el apartado musical, podríamos jugar a hacer una lista con nuestras canciones favoritas, ¿no? Porque lo que no se puede negar es que algunas de ellas son muy pegadizas. Personalmente, yo pondría en esa lista ‘Never give all the heart‘ (que es la primera canción que escuchamos en el piloto), ‘Let me be your star‘, claro, ‘Let’s be bad‘, que para mí es el auténtico showstopper de la función, ‘Don’t say yes until I finish talking‘, cantada por Christian Borle, ‘Smash!‘ y, por supuesto, ‘Don’t forget me‘. Como curiosidad, es interesante apuntar que ‘September song‘, la preciosa canción que canta (o más bien recita) Anjelica Huston en el penúltimo episodio es la misma que hizo famoso a su abuelo, Walter, sobre las tablas de Broadway, y la misma que sonó en el funeral de su padre, el director John Huston.

smash_review‘Smash’ no ha cumplido todo lo que prometía en su piloto, pero puede enmendarse en la segunda temporada. En ésta, que también se verá en midseason, va a haber bastantes cambios, empezando por su nuevo showrunner, Josh Safran (‘Gossip Girl’), que toma las riendas de mano de la creadora, Theresa Rebeck, que abandona la serie. Parece que va a haber algún que otro personaje nuevo y varios ya conocidos no van a regresar, como Dev, Ellis o el marido de Julia. Los críticos estadounidenses terminaron viendo la serie sólo para reírse de ella, por lo que es un misterio si habrá siquiera curiosidad por ver cómo de cambiada vuelve ‘Smash’ en la segunda temporada. Aunque esta primera entrega haya acabado siendo más bien fallida, sí ha tenido algunos buenos momentos, una intérprete muy carismática y veterana en los musicales como Megan Hilty y, en general, tiene un buen reparto que necesita historias más coherentes y centradas. El próximo invierno comprobaremos si, como pide la Marilyn ficticia al final de ‘Bombshell’, no la hemos olvidado.

En ¡Vaya Tele! | ‘Smash’ renueva por una segunda temporada

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