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Barney y Robin

Ah, el amor, ese sentimiento tan maravilloso que nos permite conocer niveles de felicidades que ninguna otra cosa puede darnos, pero también tiene un lado mucho menos amable que puede dejarnos hechos polvo y sin ganas de nada. A lo largo del día de hoy os hemos hablado de seis parejas televisivas que nos encantan, pero también hay otras que nunca han estado al nivel que prometían cuando simplemente eran amigos. No es que estemos deseando que se separen y se líen con otros personajes, pero la decepción sigue siendo un escollo insalvable para que formen parte de nuestras parejas televisivas favoritas.

Mikel no está por Barney y Robin (’Cómo conocí a vuestra madre‘)

Son muchas las quejas que algunos seguidores de ‘Cómo conocí a vuestra madre’ han ido acumulando con el paso de los años, pero en el apartado romántico no ha habido ninguna mayor decepción que su decisión de emparejar a Barney Stinson y Robin Scherbatsky. Tengo muy claro que esa jamás fue su intención inicial, ya que ella estaba más ocupada con su amor imposible con Ted y él, bueno, él nos divertía haciendo de las suyas y soltando inagotables ocurrencias para intentar llevarse al mayor número de chicas posible a la cama.

Sin embargo, la complicidad entre ellos no tardó en aparecer y Cobie Smulders y Neil Patrick Harris demostraron una química sin parangón. Era agradable verlos juntos en casi cualquier trama y se ve que los creadores de la serie decidieron que era buena idea que se liasen. Muchos pusieron el grito en el cielo, pero yo estaba encantado con la idea. ¿Dónde está el problema? Pues que la pifiaron a lo grande en los episodios en los que estuvieron juntos con una aproximación muy poco inspirada, por lo que no tardaron demasiado en separarlos. Barney nunca volvió a ser el mismo tras ello y ya están otra vez emparejados – muy emotivo cuando se desvela su plan-, pero, sinceramente, sigo viendo en ellos a dos grandes amigos que no tenían que haber ido nunca a más. Un poco como con Joey y Phoebe en ‘Friends’.

Adri no está por Booth y Brennan (’Bones‘)

Booth y Brennan

Booth y Brennan son sin duda una de las parejas con la tensión sexual no resuelta mejor llevada de la ficción televisiva. Hasta que se resolvió. ‘Bones’ nunca ha prestado especial atención a sus casos conclusivos más allá de empeñarse en crear los cadáveres más asquerosos de la televisión. Siendo así, todo el peso siempre recayó sobre los hombros de su estupendo elenco de secundarios y, sobre todo, de la relación de sus dos protagonistas.

Durante cinco temporadas fueron la sal y pimienta de la serie. Su relación era especial y honesta, una cuya gran virtud residía en que eran amigos. Amigos con posibilidades, sí. Los pequeños gestos dejaban abierta la perspectiva de algo más, constantemente, pero lo primordial era su amistad. Con un cariño y una lealtad muy naturales y orgánicos. Y funcionaba, podría haber funcionado así hasta el final, pero destrozaron esa dinámica forzando los sentimientos (y encima fuera de campo) y ese pilar básico de la serie se derrumbó, y con él y un descuido total de los secundarios, la serie se vino abajo. E ignoro si ha conseguido recuperarse porque precisamente por todo esto yo abandoné la serie.

Mikel no está por Niles y Daphne (’Frasier‘)

Niles y Daphne

La relación entre Niles Crane – uno de mis personajes televisivos favoritos de todos los tiempos- y Daphne Moon en ‘Frasier’ parecía condenada a ser un amor imposible. La peculiar personalidad del primero – tímido y maniático hasta límites casi inimaginables-, su traumática experiencia previa con Maris – un gran acierto que nunca llegásemos a verla, ya que cualquier cosa hubiera sido una gran decepción- y el espíritu libre que era ella invitaban a pensar que todo quedaría en los suspiros de él por el olor que ella desprendía, y la verdad es que eran divertidísimos así.

Por desgracia, la serie llegó a un punto, con otro matrimonio de Niles entre medias, en el que no podían jugar más con esa baza y se lanzaron. Poco tardaron en casarse y también en ser mucho más anodinos de lo que uno podría esperar, tampoco ayudando mucho recursos como echar mano de la familia de ella – recuerdo especialmente a Anthony LaPaglia como uno de sus hermanos- . Nunca llegaron a ser repelentes o a dejar con ganas al espectador de que se separaran, pero es el primer ejemplo que me viene a la mente cuando pienso en una pareja que molaba mucho más antes de iniciar una relación romántica.

Adri no está por Pam y Jim (‘The Office’)

Pam y Jim

La tensión sexual no resuelta como recurso se autodefine a sí misma perfectamente: una vez que se resuelve, se acabó el zumo; ya no hay de donde exprimir. Y toda la vida que ha dado esa pareja a una historia, se pierde. Las primeras temporadas de ‘The Office (US)’ dependían totalmente de la relación de Pam y Jim. Sí, los guiones eran excepcionales y sus personajes y situaciones hilarantes, pero ellos, su relación, eran la columna vertebral de las temporadas, el cebo con el que alimentar al espectador.

Todo lo imprescindibles (y adorables) que eran en las primeras temporadas se transformó en aburrimiento y repetición. Ya no había nada que contar de Pam y Jim, estaban juntos y el formato de la serie impedía llevar la relación más allá. Ha habido intentos nobles de recrear la magia que ellos inyectaban en su día a los episodios, pero la serie nunca se logró recuperar de la resolución de esa trama, y la prueba está en la dirección que están tomando los últimos episodios de la serie. Porque el resto son la risa, el cachondeo y el absurdo, pero Pam y Jim, separados, siempre fueron el corazón de ‘The Office’.

PD: ¿Cuáles serían las vuestras, estáis de acuerdo con nuestra selección o queréis lapidarnos a Adri o a mí por herejía?

En ¡Vaya tele! | Especial San Valentín

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