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Person of interest

Si algo ha demostrado ‘Person of interest’ en los primeros capítulos de su segunda temporada es que tiene una historia atractiva donde rascar en esas ocasiones en las que las tramas episódicas puedan cansar a sus espectadores. La ficción ha vuelto a la CBS siguiendo la estela del que fue un buen final de temporada, continuando con aquella trama que nos dejó en ascuas y dejando en evidencia que aún quedan muchas cosas por ofrecer que no hemos visto del pasado de los protagonistas.

Tampoco parece que ‘Person of interest‘ se haya debilitado en cuanto audiencias se refiere. Los nuevos capítulos de la serie han obtenido cifras que superan los 14 millones de espectadores, unos datos entre los que se movió cómodamente el curso anterior y que la convierten en una de las ficciones más seguidas de Estados Unidos. Sin duda una muestra del interés que despierta conocer qué hay detrás de la máquina espía creada para mantener la seguridad de los ciudadanos a costa de su propia intimidad.

Lo primero que merece la pena destacar de la segunda temporada de ‘Person of interest’ es la explicación que nos han dado del funcionamiento de la máquina. Tal y como acabó la temporada anterior, temía que a los guionistas se les fuera de las manos este punto, uno de los argumentos importantes en el que suponemos que se basará el futuro de la serie. La explicación que nos debían tenía que ser lo suficientemente sólida como para que aceptáramos la presencia de la máquina y esa capacidad de “interactuar” con los protagonistas que intuíamos que acabaría teniendo.

Así ha sido. Gracias al primer episodio de la segunda temporada no solo hemos podido ver cómo funciona la máquina en la actualidad, sino todo el proceso desarrollado por Finch para su creación y las diferentes pruebas a las que la sometió antes de que se convirtiera en el instrumento que es ahora. Me ha parecido una acertada y cuidada explicación, que nos ha proporcionado información que necesitábamos para seguir adelante y que además hace que poco a poco nos acerquemos a la máquina como personaje propio de forma realista.

También hemos comprobado que ‘Person of interest’ es capaz de mantener con efecto una trama que dure más allá de un episodio. El secuestro de Finch y, sobre todo, la sugerente presentación de Root como la villana oficial de la ficción a largo plazo sientan las bases de lo que será el juego de ‘Person of interest’ en los próximos episodios, que tiene material de sobra para seguir ofreciendo tramas episódicas mientras la lucha de poder en torno al control de la máquina se mantiene en segundo plano.

Observando los primeros episodios de la segunda temporada parece que eso es lo que nos espera este curso y la verdad es que estoy encantado con ello. ‘Person of interest’, además, no se olvida de su esencia, mostrando a John Reese como el tipo duro que es, una dureza que a veces roza la autoparodia, y la seducción del personaje de Finch, dos de los sólidos pilares que levantan a la ficción. La serie fue una de las sorpresas del curso pasado en Estados Unidos, por lo que ahora debe demostrar que sabe mantenerse y que tiene elementos para ir creciendo con el paso del tiempo. De momento ha empezado con muy buen pie.

En ¡Vaya tele! | ‘Person of interest’, un seductor juego de espías

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