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Una de las decisiones más sorprendentes tomadas por la NBC el pasado verano fue la cancelación de ‘Ley y orden’ justo en su 20ª temporada. Después de todo lo que había aguantado, de incluso haber tenido una resurrección en cuanto a alabanzas críticas en las dos últimas temporadas, el que iba a ser el drama más longevo en prime time en Estados Unidos acabó echando el cierre. Sin embargo, la cadena le encargó a Dick Wolf una nueva franquicia que, en este caso, sería una mudanza de la serie original de Nueva York a Los Ángeles. Y exactamento eso es lo que quiere ofrecer ‘Law & Order: Los Angeles’ (o LOLA, como la llaman los periodistas).

Si alguna vez habéis visto ‘Ley y orden’ o una de sus dos franquicias, ‘Unidad de Víctimas Especiales’ o ‘Acción criminal’, sabréis cuál es la estructura básica de cada episodio: empezamos con los policías investigando, generalmente, una muerte, y más o menos a mitad del capítulo pasamos a ver a los fiscales encargados de llevar el caso a juicio y procesar a quien los policías hayan detenido como culpable. A veces las historias de unos y otros se entremezclan más y otra veces se mantienen más separadas, pero el esquema se mantiene siempre. Asimismo, es casi obligatorio que en todas las franquicias haya un fiscal más o menos idealista, u honesto o que quiere hacer las cosas de un modo más justo y de acuerdo con la ley, y también encontramos siempre al jefe más preocupado por las repercusiones políticas de los casos.

Por lo general, hay dos cosas que distinguen los capítulos de ‘Ley y orden’ de los de otros procedimentales; que presenten casi siempre algún dilema ético o algún comentario social o moral, y que estén inspirados, en su gran mayoría, por sucesos reales que recibieron gran cobertura en los periódicos. Uno de los personajes del piloto de ‘Law & Order:LA’ es un evidente trasunto de Lindsay Lohan, por ejemplo, aunque ella no ha estado involucrada en ninguna trama de allanamientos y robos, y la tribu de Echo Park del segundo capítulo bien podría estar inspirada por la Familia Manson o cualquier otra secta de los 70 en California. También tiene, al igual que sus hermanas de la costa Este, un reparto bien elegido al frente, liderado por dos actores cinematográficos que se alternan como el fiscal encargado de llevar el caso de la semana, Terrence Howard y Alfred Molina, está Peter Coyote como su jefe y luego tenemos a la pareja de policías que investigan los casos, formada por un Skeet Ulrich que a mí siempre me ha parecido un poco soso y Corey Stoll, cuyo personaje apunta a ser interesante.

Resultado, que ‘Law & Order: LA’ es ‘Ley y orden’ con más sol y playa, con el inevitable fondo de la industria del espectáculo y un grupo de actores que aún tiene que cuajar un poco mejor, algo que seguramente hará en un par de capítulos. No presenta nada especialmente original, pero sabe perfectamente lo que hace y cómo hacerlo. Pierde un poco de la sobriedad y la austeridad de la serie original (que sí ha heredado su remake británico, ‘Law & Order UK’), pero mantiene la misma idea de buscar historias cuya resolución no sea tan fácil como parece y ponga a sus protagonistas ante la tesitura de tomar una decisión difícil.

En ¡Vaya Tele! | NBC acaba con la ‘Ley y orden’ original y da luz verde a su spin-off de Los Ángeles

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