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La música en ‘Westworld’, o por qué escuchamos Radiohead en la pianola
Ficción internacional

La música en ‘Westworld’, o por qué escuchamos Radiohead en la pianola

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Unos forajidos pasean a caballo por las calles de Sweetwater cubiertos con una manta. Poco tardan en sacar sus aparatosas escopetas disparando al personal como si siluetas de una galería de tiro se tratase. El sonido de las espuelas, el relinchar de los caballos y el golpe seco de los cuerpos cayendo están acompañados por una música instrumental que al instante suena familiar. La melodía acompaña el fluir de los planos en el tiroteo. Un momento, ¿no es esto... Los Rolling Stones?

La banda sonora en una obra de ficción tiene el potencial de construir un universo o una atmósfera por sí misma, de incitar a la tensión, al sentido de la maravilla o a la épica. Los narradores visuales mediocres o torpes se valen de ese poder de la música para enfatizar o generar sensaciones, dependiendo de ella para provocar respuesta en el espectador. Sin embargo, una buena banda sonora construye, completa y refuerza.

El territorio anacrónico

Westworld’ nos abre las puertas a un universo que podría resultar inconcruente, un mundo que mezcla el polvoriento y viejo Oeste americano con la ciencia ficción más fría y estilizada. Alta tecnología que opera a la sombra de saloons, carretas tiradas por caballos y bandidos de dientes podridos.

La serie provoca una sensación anacrónica. Es un parque temático del Oeste pero tiene robots, así que ¿por qué no canciones modernas? Es una metáfora en sí misma que se engloba dentro de la temática global de la serie. ‘Paint it Black’ tiene lugar durante una gran escena de acción, y está replenta de altos y bajos fantásticos –los tiroteos, los diálogos-, por lo que la llevo de la mano con mi composición. Ha sido muy divertido escribir los arreglos para la orquesta. Ramin Djawadi

Ramin Djawadi es el compositor de ‘Westworld’. Suyo es el tema principal de la cabecera, la banda sonora y los arreglos al piano y sinfónica de las canciones modernas que se escuchan en la pianola del burdel, como Black Hole Sun de Soundgarden, No Suprises de Radiohead o Ain’t No Grave de Johnny Cash, que acompañaba a los créditos finales del primer episodio.

La recreación del Viejo Oeste es tan precisa y detallada que tanto invitados como espectadores pueden acabar inmersos en la autenticidad de lo que les rodea. Esa música que no corresponde está para recordarles (nos) que lo que vemos no el S XIX, de que aunque los Anfitriones parezcan perfectos, Westworld no es real.

Todo está guionizado

Algo fantástico que resulta de usar estos temas en lugar de la banda sonora es que son melodías reconocibles y refuerzan la idea de que todo está guionizado. Djawadi.

Cada día en el parque es como un Día de la Marmota. Aunque haya cientos de narrativas en juego que son influenciadas por los Invitados, los Anfitriones tienen unos patrones escritos predeterminados y programados. No sólo el subrayado anacrónico de las canciones modernas viste el universo musicalmente, sino que el trabajo de Djawadi en la ambientación también apoya la atmósfera que se crea en la serie.

Cada vez que Dolores despierta, cada vez que Teddy llega en el tren, cada vez que Sweetwater amanece, la música comienza desde el mismo punto con una melodía al piano, frecuentemente el tema principal que tanto repite la pianola del burdel. Precisamente el piano es el instrumento que tienen en común los dos ambientes del parque.

Cuando la narración se centra en las asépticas oficinas subterráneas desde donde lo controlan, la partitura se vuelve también más fría y electrónica, pero el piano esta siempre ahí para recordar la parte emocional de la esencia existencialista de la historia.

El piano es un instrumento atemporal. Tiene una irreverencia y un empuje particulares; puede ser percibido como cálido y como frío. En cualquiera de los mundos se siente como extraño, y por eso funciona tan bien. Djawadi
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A propósito de la pianola, los rollos que se ven girando y moviendo las teclas en el saloon Mariposa (o en el despacho del personaje de Anthony Hopkins) son reales. Un tal Stephen Kent Goodman, dueño de una empresa dedicada a la transcripción de música para adaptarlas a este instrumento, es quien ha trabajado para la serie produciendo unos rollos hechos a medida. A partir de un archivo de sonido MIDI (meta-anacronismo) de las composiciones que hay que transcribir, se genera la impresión que después se va perforando para crear el rollo.

Este tipo de detalles muestran cómo Jonathan Nolan y Lisa Joy, los creadores de ‘Westworld’, han trabajado mucho en darle autenticidad tanto a la serie como al mundo falso que han creado dentro de ella. No sólo los Anfitriones son robots programados sino que también la música es generada automáticamente en ese mundo, aunque venga de manos de un instrumento de principios de siglo.

A medida que nos vayamos adentrando más en este western de ciencia ficción y empecemos a ahondar en sus misterios y los secretos de su (mal) funcionamiento, seguramente veremos cómo la música evoluciona con ello. De momento yo no puedo esperar a escuchar la siguiente canción contemporánea que sonará en esa pianola.

En ¡Vaya Tele! | Bernard es uno de ellos y más teorías de 'Westworld'

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