La crisis también afecta a la ficción internacional

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Si en la pasada temporada alguna serie hubiera tenido una audiencia tan baja como la que están marcando actualmente Chuck, Terminator: The Sarah Connor Chronicles, Prison Break y varias series americanas más, hubiera sido cancelada de forma inmediata. Sin embargo, este otoño las cadenas están teniendo más paciencia de lo habitual e incluso “han regalado” una temporada completa a algunas de estas series con audiencias más que discretas. ¿El motivo? La crisis económica actual que, además de afectar a la ficción nacional como nos comentó Ruth hace unos días, también está influyendo notablemente en el estado de la ficción internacional, y no sólo en forma de recortes de presupuesto a las series en emisión.

Entonces, ¿por qué hoy por hoy sale más rentable mantener una serie con poca audiencia en antena que sustituirla por otra nueva? El primer motivo es que, obviamente, producir desde cero una nueva serie y publicitarla lo suficiente para que tenga una acogida aceptable cuesta bastante más dinero que seguir apostando por una serie que, aunque no tenga unas audiencias espectaculares, ya es relativamente conocida. Otro motivo importante son los anunciantes, y es que si se cancela una serie o se mueve a otro horario tienen derecho a que les devuelvan sus inversiones en publicidad. Evidentemente, las cadenas no quieren arriesgarse a tener que volver a vender los espacios ya anteriormente vendidos, y menos aún cuando hoy por hoy muchas compañías están recortando presupuesto en publicidad.

Ante tales espectativas, las cadenas han elegido obviamente darles un voto de confianza a algunas de sus series para ver si pueden ir consolidándose poco a poco entre los espectadores. Aunque en muchos casos es algo bastante difícil, si tomamos el ejemplo de la CW con Gossip Girl el año pasado (la pasada temporada, alrededor de los 2 millones de espectadores; ésta, en alza en torno a los 3.5), está claro que no es algo imposible. De momento, entre las afortunadas series con audiencias bastante discretas a las que les han confirmado una temporada completa destacan Chuck (NBC), Knight Rider (NBC), Terminator: The Sarah Connor Chronicles (FOX), Sin cita previa (ABC) y 90210 (CW). Tampoco descartaría que en los próximos días se confirmara el destino de otras series como Prison Break, que a día de hoy están en el aire.

¿Significa esto que todas las series están, a día de hoy, a salvo de cancelación? No, y nada más lejos de la realidad. Que las cadenas estén teniendo paciencia no quiere decir que todas las series se vayan a salvar. Do Not Disturb (FOX) ya ha sido cancelada, y hay varias más (me atrevería a decir que Mujeres de Manhattan y The Ex-List) rozando la cancelación. En este caso la crisis beneficia a las series que tienen una audiencia baja y no desastrosa, que no era el caso de la comedia mencionada anteriormente. Si además tenemos en cuenta que para midseason las cadenas americanas tienen muchas novedades preparadas, al tener ya más alternativas a la hora de configurar la parrilla sí que veremos qué series cuentan de verdad y cuáles no en el futuro de las cadenas.

No soy yo la que se vaya a quejar por la falta de novedades y por la permanencia en antena de series no demasiado populares, sobre todo cuando esto significa que dos buenas series, como son Chuck y Life, van a tener más oportunidades para sobrevivir al menos hasta final de temporada. Mejor eso que rellenar la programación con realities baratos y programas de calidad cuestionable, como están haciendo en nuestro país. Al fin y al cabo, y aunque tengamos que recurrir a las series americanas, algo bueno tenía que tener la crisis, ¿verdad?

Vía | The Hollywood Reporter
En ¡Vaya Tele! | La crisis justifica la ausencia de estrenos de ficción

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