'Hung', a la tercera se acabó el amor de tanto usarlo

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Hung Tercera temporada

Mantener un argumento simple durante tres temporadas era un reto difícil. La primera fue original, la segunda divertida, pero a la tercera ya se acabó el amor de tanto usarlo. Cuando una serie comienza a estancarse y argumento no evoluciona, mal vamos. Quizás lo más triste de todo esto, y aunque desde hace tiempo estemos no nos pille por sorpresa es que ocurra en una producción de HBO.

Hung‘ levantó hype en sus inicios para finalmente quedarse como una serie minoritaria a la que únicamente a unos pocos nos sacaba una sonrisa en situaciones absurdas, cómicas y satíricas sobre el a veces incomprensible y loco mundo de las relaciones entre hombres y mujeres. Si a esto además le añadíamos el factor edad, nos encontrábamos con una comedia como mínimo original, en todo el abanico de producciones que nos traían de EE UU desde hace tres años. Hoy ponemos la guinda final a este pastel.

Cayendo en la rutina y sin cumplir con las expectativas


Ray drecker

La tercera de ‘Hung’ no es que haya sido mala. Simplemente, para mí no ha llegado a cumplir con las expectativas que tenía. Ha sido más bien un coitus seriefilus interruptus, un tanto monotemático y con poca sustancia cómica. Los personajes han tenido una evolución muy pobre, y la trama tampoco se ha quedado atrás. Comenzando por Ray y el constante argumento de que su supuesta “vejez” le creaba situaciones cómicas, resultaba gracioso en las primeras temporadas, pero ya cansaba en exceso.

La interpretación de Thomas Jane siguió siendo grande. Él es un buen actor y probablemente sea el que mejor encaje en ese papel, ahora tan estancado. Ray Drecker es en su tercera vuelta un personaje un poco más viejo, con menos ganas de aventura e igual de perdido en su vida aunque decida apostar por el proyecto de Tanya con mayor seriedad, al verse absolutamente sin nada y al concienciarse definitivamente que autorentabilizarse es la mejor oferta laboral que le han podido hacer en décadas, además indefinida y con gratas condiciones que aparecen prácticamente de un día para otro.

Stephen Amell

Los cuadros de relaciones cambian ligeramente en este tercera y última temporada de ‘Hung’ pero sin perder esa terrible atadura a la no-evolución. Jason es la cuadratura del círculo Ray-Tanya-Leonore y al final ni hay círculo, ni cuadrado. Hay un garabato, una intentona de originalidad que se queda en un quiero y no sé cómo hacerlo. Jason (Stephen Amell) es un gran candidato a crear contraste entre esa cansina vejez de Ray Drecker y las distintas situaciones en la que se encontrarán ambos profesionales del sexo. Carne nueva llena de energía que viene a romper el triple play del negocio de chulos.

¿El problema del personaje de Jason? Que peca de falta de madurez. Con una percha lo suficientemente potente como para competir con el personaje de Ray, Jason se queda en un quiero y no puedo. El único factor de dinamismo en sus tramas ha sido cuando Leonore intentaba ficharlo para robarle el ansiado modelo de negocio a Tanya, pasándose por el alto a Sandee, la sorprendente “mosquita muerta” fiancée de Jason. Más infantil que él y que da pie a algunas situaciones graciosas con Leonore a cambio de acuerdos… un tanto, surrealistas.

De los ‘Happiness Consultants’ al ‘Orgasmic Living’


La novedad de esta temporada sigue la línea emprendedora de Tanya. La etapa de los ‘Happinees Consultants’ llega a su fin y la poeta decide montar una auténtica escuela del sexo femenino. Con personal y con servicios premium: ‘Orgasmic Living‘. Una interesante idea para avanzar la trama, pero que junto a la incorporación de Jason, se queda como los dos únicos puntos de evolución de esta última temporada.

Podían haberle dado más juego a todo esto, larga cancha. Un tono pícaro, una Leonore más incisiva… pero sobre todo, una evolución en el carácter de Tanya y Ray. La vida de Tanya se ha llenado aún más de situaciones negativas que positivas, haciendo de su arco una aburrida línea recta. Una tediosa autovía marcada por ese roadtrip con Ray que ha llegado a su destino: la triste cancelación.

Los hijos de Ray mantienen la línea de la no-evolución generalizada, y Jessica se mete en una trama pureta y pseudoamorosa con el jefe de su nuevo trabajo, en la que el único interés que me ha despertado fue cuando sacó su genial ira descontrolada y ese carácter tan destroyer y se fue a poner los puntos sobre las íes después de su inesperado despido. Ésta es la Jessica que me hubiese gustado ver: la que se mantiene en standby y sin previo aviso, se le cruzan los cables e interpreta una situación magníficamente dominada por su tan incontrolable cómo magnífico histerismo.

Ray y Tanya

‘Hung’ cierra etapa. La tercera para mí no ha estado a la altura de lo deseado, y es que cuando dicen que lo bueno si breve, es dos veces bueno… más vale ceñirse a las reglas y no abusar. En este caso, han seguido la regla del déjalo estar. Es posible que hayamos vuelto a ser partícipes de una triste falta de creatividad, un desinterés de cadena ante una buena idea, una falta de picardía…

Nota 3a Temp Hung

De cualquier manera, me quedo con los grandes momentos de comedia que me han hecho pasar Ray Drecker, las excentricidades de Jessica, las magistrales e irónicas salidas de tono de Leonore… todos los buenos ratos y risas que he podido tener con este divertido y satírico culebrón sobre las relaciones sexuales en las que nunca hay una regla escrita y en las cada una de ellas se crea un mundo diferente.

DEP Leonore. Suerte Tanya. A por todas, Ray.

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