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House octava temporada

Observando las fórmulas que explotan las series de televisión para captar nuestro interés, podemos llegar a la conclusión de que algunas de ellas llegan a ser invariables, pese a que una ficción cuente con el peso de ocho temporadas a sus espaldas. De alguna manera, si los espectadores han estado ahí durante ocho largos años ha sido porque se han sentido atraídos por lo que se les ha mostrado, por lo que a simple vista parece que no hay ningún motivo para ofrecer otra cosa. Por eso, sabemos que si una serie como ‘House’ muestra algún indicio de que puede cambiar en el futuro, este sólo será un espejismo que se disipará con el transcurso de los episodios.

Quizá pecamos de ingenuos quienes esperábamos que ‘House’ podría mostrar una nueva versión de sí mismo con el arranque de la octava temporada o que, en el caso de que esto sucediese, esta durase mucho tiempo. Ya en los inicios de las últimas temporadas habíamos visto algo parecido. Nos mostraron varios motivos en los que se establecía una oportunidad para que se diera un punto de inflexión en la personalidad de Gregory House. Algunos se alargaron más en el tiempo que otros pero, en todas estas ocasiones, House volvió a ser quien era, retornando a su punto de origen, ese que llamó nuestra atención desde el primer minuto que lo vimos en pantalla y que ha seguido seduciéndonos con el paso del tiempo.

Al igual que en anteriores ocasiones, la octava temporada ha vuelto a donde siempre, o al menos eso intuimos después de ver su segundo capítulo. Se han dado modificaciones (ha pasado un año y todo el mundo ha continuado hacia delante), pero House ha terminado una vez más en su despacho, en el mismo puesto que abandonó antes de entrar en la cárcel y dispuesto a seguir haciendo de las suyas mientras sigue resolviendo los casos que van llegando al hospital donde trabaja. Y de su período en prisión, el aspecto que más nos atraía de esta nueva temporada, hemos visto demasiado poco.

Entiendo que con ‘House’ existe un problema. Pese a que durante el transcurso de su vida se tenga que enfrentar a distintas situaciones, los guionistas deben volver a llevar al personaje a donde estaba. Ese el punto fuerte de la ficción, el que la distingue de las demás y lo que nos motiva a seguirla cada semana. Y no importa que el doctor haya conseguido al amor de su vida, quiera superar su adicción a la Vicodina o ingrese en la cárcel. Si hay historia por delante, House volverá a ser quién era, algo que demuestra a los espectadores de la serie que él no se ablandará y que mantendrá su esencia, aquella que la separa de cualquier otro médico que podamos ver en una ficción televisiva.

Con el estreno de la octava temporada, y con el poco tiempo que House ha tardado en volver al hospital, se escapa una oportunidad que la serie podría haber explotado este año. Soy de los que se enfadó después de que House estrellara su coche contra la casa de Cuddy. No compartí la reacción que tuvo su personaje y por ello esperaba verle sufrir de verdad esta temporada. La cárcel me pareció un buen lugar para él (el lugar en el que para mí merecía estar) y quizá hubiese necesitado que se mostrara algo más de su paso por la prisión para demostrarme que House había sufrido y que en cierta manera estaba pagando por lo que hizo.

Pero el resultado ha sido un solo capítulo entre rejas, en el que se nos ha mostrado que House sigue tan capullo como siempre y que no cambiará ningún aspecto del carácter que le lleva, en cierta manera, a ser el gran médico que es. Confío en que esta sea la última temporada de la serie y, partiendo de esa confianza, estoy interesado en saber qué está por venir. Lo más negativo de esta temporada es la falta de Cuddy, que va a dejar un hueco que no se va a poder rellenar. Por otro lado, me interesa saber cómo evolucionará la historia de Trece, todo lo contrario que lo que siento por Taub, personaje del que no me importaría que House decidiese prescindir.

Ahora nos toca saber qué ha sido del antiguo equipo y quiénes serán los integrantes de un nuevo grupo en el caso en que así lo quisiera House. Ya hemos visto algunas candidatas y lo cierto es que son personajes que pueden llegar a seducirnos. Antes tendrá que aprender a lidiar con Foreman como nuevo jefe (nada creíble que su personaje haya llegado a donde está) y parece que de nuevo contará con el apoyo de Wilson (que una vez más ha sido capaz de perdonar a su amigo). Llegando a la octava temporada debo admitir que estoy algo cansado de ‘House’, tanto que en algunas ocasiones tengo la sensación de estar viendo lo mismo una y otra vez. Por eso, no me causará ninguna tristeza si se confirma su final para el próximo mayo. Es una de las series actuales que necesita decir adiós.

En ¡Vaya tele! | ‘House’, la ida de olla ¿definitiva? para un personaje que sigue estancado

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