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House of Lies, análisis

Generar mucha expectación en torno al estreno de una nueva serie suele ser un problema, ya que las esperanzas que se depositan en algo que aún no se ha visto pueden acabar siendo un peso demasiado grande para si estreno. Esa expectación la ha tenido ‘House of Lies‘, el proyecto de Showtime protagonizada por Don Cheadle y Kristen Bell, y hay que decirlo, no le ha sentado demasiado bien.

Pero vayamos por partes. ‘House of Lies‘ es una comedia con tonos de humor negro que trata sobre el mundo de la consultoría. ¿Y qué es una consultoría? Pues una empresa llena de “expertos” que van a tu empresa y te recomiendan lo que tienes que hacer para mejorarla o para llevar a cabo ese proyecto que tenías pensado llevar a cabo. ¿Se puede hacer una serie sobre esto? Pues claro.

Con esta premisa la serie nos cuenta con un estilo cercano al procedimental los diferentes casos a los que se tienen que enfrentar un grupo de cuatro consultores, entre los que están Cheadle y Bell. Estos casos han sido, hasta ahora, bastante más variados de lo que uno podría imaginar pero tienen una pega, si no tienes una gran cultura económica y empresarial acabas más perdido que un pingüino en el Caribe. A las escenas en las que se presenta el problema y la empresa a “consultar”, siempre se le añade escenas en las que la acción se aleja de la oficina. Escenas que son a cada cual más rocambolesca y que, casualmente, acaban terminando en algo sexual, trayéndonos así la ración de carne que toda serie de Showtime debe tener.

House of Lies, análisis

Este argumento cuasi procedimental (por llamarlo de alguna manera) se complementa con la historia familiar del personaje de Don Cheadle, que pese a ser un consultor de éxito acaba teniendo un hijo andrógino (viste como una niña pero, al parecer, le gustan las chicas), una ex-mujer sociópata (que encima está en una agencia rival) y un padre retirado de la psicología que por el momento no ha dado demasiado juego.

Argumento aparte, la serie utiliza un recurso que en un principio llama la atención: el personaje de Don Cheadle juega con el “tiempo bala” en muchas escenas, congelando el tiempo para explicar al público qué está ocurriendo y qué va a hacer a continuación. Este recurso, que le vale para tirar de una patada la cuarta pared y convertirse en narrador de la historia, resulta interesante al principio, pero en el segundo episodio cansa de tal manera que en el tercero quieres que se calle de una vez y deje de hablarte tan directamente.

En general, ‘House of Lies’ no es mala. Tiene cosas buenas como la relación entre los miembros del grupo de consultores, un humor irónico y algo negro que hace bastante gracia y un argumento original con bastante potencial. Lo malo es que en los episodios que hemos visto ha pasado de puntillas sobre estos temas, algo que quizás se puede permitir al ser una serie de Showtime, pero que debería potenciar si quiere tener algo más que una primera temporada.

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