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Hoy hace un año, DirecTV emitía el último episodio de ‘Friday Night Lights‘, una de esas series que nunca logran un éxito masivo pero que sí consiguen conjurar a su alrededor a un grupo de fans muy fiel, que sufrió durante cinco temporadas los vaivenes en su programación, en sus audiencias y en sus renovaciones, con aquel histórico acuerdo entre NBC y DirecTV que la salvó en la segunda temporada de una cancelación que parecía segura. Aquel acuerdo permitió que siguiéramos disfrutando de una serie como pocas veces se ha visto en la televisión estadounidense, una serie en lo que lo importante no es tanto lo que se cuenta sino cómo se cuenta.

Buscando más una presentación realista de sus personajes, una presentación que metiera al espectador en las escenas con ellos, ‘Friday Night Lights’ se rodaba cámara en mano, con varias cámaras a la vez, y con los intérpretes prácticamente improvisando sus diálogos y sus movimientos por los escenarios. Estos eran todos naturales, con las afueras de Austin, la capital del estado de Texas, haciendo del pueblo de Dillon, el lugar económica y socialmente deprimido cuya única alegría es su equipo de fútbol americano del instituto. Con la llegada del nuevo entrenador, Eric Taylor, y su familia empezaba la serie, y empezaba este viaje de cinco años que resulta muy difícil de explicar para quien nunca la haya visto.

El origen

Billy Bob Thornton, en la película de Friday Night Lights.

El origen de ‘Friday Night Lights’ está en el libro del mismo título de H.G. Bissinger, que seguía al equipo de los Permian Panthers de Odessa (Texas) durante la temporada de 1988. El director Peter Berg lo convirtió en una película en 2004 (película que recibió, en general, muy buenas críticas), con Billy Bob Thornton interpretando al entrenador y, curiosamente, Connie Britton dando vida a su mujer en un papel muy pequeño que, afortunadamente, se expandió para la serie. Ésta se estrenó en la NBC en el otoño de 2006, contando sólo con Kyle Chandler como el miembro más conocido de su reparto entonces, y el tono en el que se acercaba a las vidas de los jugadores de los Dillon Panthers atrapó enseguida a los críticos.

Porque ‘Friday Night Lights’ no iba sobre un equipo de fútbol americano de instituto; iba sobre toda la comunidad que se mueve a su alrededor y cómo intenta salir adelante en medio de un mundo que no siempre les ofrece las mismas oportunidades a todos. Los sueños de Smash o Tyra por salir de Dillon, el sentido de la responsabilidad de Saracen, las diferentes luchas ante la adversidad de Street y de Vince o la maduración de Riggins se mostraron siempre de un modo que lograba una conexión emocional con el espectador que otras series intentan lograr con más artificios, sin conseguirlo. Y, por supuesto, todo estaba anclado en el matrimonio Taylor, dos personajes humanos, con una de las relaciones más creíbles que se pueda ver en la televisión reciente.

En el recuerdo

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¿Qué queda de la serie un año después de su final? Pues que cualquiera que sea fan de ella se emocionará seguro al leer en algún sitio un “Clear eyes, full hearts, can’t lose“ o al ver el vídeo que encabeza esta entrada, un trailer confeccionado para los últimos premios Emmy, en los que Chandler por fin ganó un premio por su interpretación de Eric Taylor y la serie, finalmente, logró estar nominada al mejor drama. Queda el retrato de los personajes, cómo supieron despedir adecuadamente a los que se iban y presentar a los nuevos que llegaban; queda el modo en el que sacaron todo el provecho posible a ese estilo semidocumental que tan de moda estaba cuando la serie empezó, y queda que a pesar de todos sus defectos y baches (que los tuvo), siempre hizo que nos sintiéramos como si estuviéramos en Dillon.

‘Friday Night Lights’ siempre ha sido una serie muy difícil de recomendar. El aspecto deportivo y de instituto son siempre reticencias que a buena parte del público le cuesta superar, y lo que distingue a la serie, su tono, hay que verlo para darse cuenta de cómo es. ‘Friday Night Lights’ es lo que es por sus actores, por la estupenda creación de una atmósfera, por unos guionistas que trataban con el mismo equilibrio un embarazo no deseado, la muerte de algún familiar o la sanción de un jugador para el resto de la temporada, y porque nunca perdió de vista que lo que importaban eran las historias de esas personas y sus esfuerzos por ser mejores. Por eso se recordará ‘Friday Night Lights’, la pequeña serie que consiguió sobrevivir y, a su manera, hasta triunfar.

En ¡Vaya Tele! | El adiós de ‘Friday Night Lights’

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