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A nadie le importa la medicina.

Una cosa hay que reconocerle a ‘House‘; el doctor siempre tuvo, a lo largo de sus ocho temporadas, un buen puñado de grandes frases, de sentencias lapidarias, chistes en su estilo borde y cínico y diálogos ingeniosos que desarmaban a sus subordinados y hasta a sus amigos. ‘House’ siempre fue una serie en la que se hablaba mucho, y en medio de las sesiones de diagnóstico diferencial, sus personajes tenían tiempo de discutir de todo tipo de cuestiones éticas y filosóficas mientras intentaban averiguar si el paciente tenía cáncer, una indigestión, una enfermedad autoinmune o, por supuesto, lupus.

Durante sus primeras tres o cuatro temporadas, cuando la serie estaba en la cima de su popularidad en España, no era raro ver por la calle bastantes camisetas o chapas con algunas de las frases más populares de House, y en la web de Cuatro dedicada a ella está la sección de “Pildorazos“, que va recogiendo las más destacadas capítulo a capítulo. Por supuesto, la más famosa es aquella “todo el mundo miente” que el doctor le repite a su equipo de diagnóstico para, en el mejor estilo Grissom (o Sherlock Holmes, que para algo es su referente principal), convencerles de que sólo deben fiarse de los síntomas del paciente y no de lo que él les diga, porque siempre va a engañarles. Además de ésta y de la frase que encabeza la entrada, un metacomentario hecho a Wilson en el último capítulo, vamos a despedir a House con otras cuantas de sus sentencias más divertidas, o más recordadas.

Sobre la muerte y la religión

Una constante a lo largo de la serie ha sido mostrar la postura de House hacia la muerte y hacia el modo en el que la gente decide afrontarla. Como termina cristalizando en los últimos episodios, le parece una locura y algo muy poco racional que alguien decida dejarse morir porque quiere hacerlo con dignidad, a lo que House ha respondido siempre diferentes variaciones de este discurso del piloto:

¡No existe tal cosa! Nuestros cuerpos se rompen, a veces cuando tenemos 90 años, a veces antes de nacer, pero siempre pasa y nunca hay dignidad en ello. No me importa que puedas caminar, ver, limpiarte el culo. Siempre es feo, ¡siempre! Podemos vivir con dignidad. No podemos morir con dignidad.

Como dice el doctor en otra ocasión, “casi morirse no cambia nada. Morirse lo cambia todo“, por lo que sabemos que es algo que se toma muy en serio, aunque muchas veces bromee con ello o hasta haya llegado a veces a plantearse su propio suicidio. En esa línea, House ha defendido siempre que el modo de enfrentarse a situaciones en las que sabes que vas a morir es de un modo racional y lógico y no dejando que otros asoectos, como las creencias religiosas, se entrometan, aunque él no siempre se aplica ese cuento. ‘House’ ha dejado varias perlas a lo largo de sus ocho años sobre el modo en el que su protagonista ve la religión o, más bien, a quienes son muy religiosos:

Los argumentos racionales no suelen funcionar en gente religiosa. Si lo hicieran, no habría gente religiosa.

Así que no es raro que pudiera a decirle a paciente especialmente religioso que “si hablas con Dios, eres religioso. Si Dios te habla, estás psicótico“.

Sobre su equipo

De todos modos, algunas de las mejores frases de House llegaban cuando “martirizaba” a su equipo durante los diagnósticos, intentando averiguar cosas de ellos al mismo tiempo que ellos intentaban saber qué le pasaba al paciente. Su obsesión por los motivos por los que Cameron, y después Trece, estudiaron Medicina fueron un clásico al principio de la serie, con aquella célebre sentencia de que “las mujeres hermosas no estudian Medicina a no ser que tengan tantos problemas como belleza“. Y en la misma línea se encuadra su constante pique con Cuddy sobre los tratamientos de los pacientes, un pique que ya sabíamos que estaba cargado de atracción sexual.

¿Todavía es ilegal hacerle una autopsia a una persona viva?

Con Cuddy y, especialmente, con Wilson es con quien House solía tener las discusiones más sesudas sobre prácticamente el sentido de la vida, si la amistad, el amor, el odio o cualquier tipo de sentimiento hacia otras personas importaban de verdad. House, por ejemplo, nunca se creyó eso de que hay una línea muy fina entre el amor y el odio:

No hay una fina línea entre el amor y el odio. En realidad, hay una Gran Muralla China con guardias armados cada 50 metros entre el amor y el odio.

Con los pacientes

Pero lo que siemore fue una fuente inagotable de grandes diálogos eran los momentos en los que Cuddy obligaba a House a pasar consulta en la clínica. Muchos pacientes tenían problemas muy sencillos, pero el modo en el que él los diagnosticaba solía dejar algunos de los mejores momentos de toda la serie. Se quedan en el tintero muchas grandes frases de ‘House’ (algunas curiosamente, dichas por Cameron, como aquel famoso monólogo sobre lo que un cuerpo humano soporta durante el sexo), pero vamos a dejarlo aquí con el que quizás sea mi diálogo favorito de toda la serie:

- Levante los brazos, tiene un parásito
– (…) ¿No puede hacer nada al respecto?
– Sólo en el próximo mes o así. Luego es ilegal extirparlo, excepto en un par de estados.
– ¿Ilegal?
– No se preocupe, muchas mujeres aprenden a aceptar a este parásito. Le ponen un nombre, lo visten con ropa pequeñita, lo llevan a jugar con otros parásitos…

En ¡Vaya Tele! | Diciendo adiós a ‘House’: el Dr. House y sus locuras

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