
Es 11 de julio, y, a nivel televisivo, una de las noticias del día es la llegada de la quinta temporada de ‘Damages’ al canal DirecTV. Ésta será la última temporada para, como ha sido traducida en España, ‘Daños y perjuicios’, la serie creada por Daniel Zelman y los hermanos Glenn y Todd Kessle y protagonizada por Glenn Close y Rose Byrne. Por lo que parece, el argumento de esta tanda de episodios finales tendrá ciertas reminiscencias con el universo legal planteado por el caso Wikileaks.
‘Damages‘ no lo ha tenido fácil es su andadura televisiva. En un primer momento, comenzó a emitirse en FX y contó con el respaldo de la crítica: era un drama legal que tocaba temas de actualidad y que presentaba personajes interesantes y complejos. Los premios a la interpretación de Glenn Close parecían confirmar que todo iba muy bien pero no era así; las audiencias cayeron en picado y ‘Damages’ entró en la temida cuerda floja. Afortunadamente para sus seguidores, DirecTV la “salvó” de la quema, permitiéndonos disfrutar de ella durante dos temporadas más.
Conozco a mucha gente que siguió la serie con devoción durante la primera temporada, pero que abandonó en su segunda etapa, alegando repetitividad, cansancio o bajada en el ritmo. Yo no me encuentro entre ellas, siempre me ha gustado ‘Damages’ y siempre he disfrutado con la manera en que narra las tramas. Por ello, aquí van mis cinco razones para animaros a verla a los que no lo habéis hecho ya y para recordaros qué cosas buenas tiene a los que sois seguidores de las aventuras de Patty Hewes y compañía. Una pequeña advertencia, en el artículo encontraréis algunos spoilers sobre el contenido de las tramas, así que andad con ojo.

Seguramente, es una de las bazas más fuertes de la serie: su total anclaje con la actualidad. Que una serie sobre abogacía se preocupe por reflejar hechos tan cercanos a la ciudadanía es un punto a favor, si además lo hacen con tanto compromiso y de una manera tan cuidada, que refleja un intenso trabajo de documentación e investigación, su valor todavía crece más. Cada temporada de ‘Damages’ se ha centrado en un caso diferente, pero un caso con palabras mayúsculas, pues ha implicado sin pudor a las más altas instancias.
Durante la primera temporada, un empresario es acusado por sus empleados de mentirles sobre el estado de sus cuentas en un caso que muchos vieron como reflejo de lo que sucedió con Enron. La segunda temporada nos trajo los tejemanejes de una corporación energética para ocultar sus altos índices de contaminación. En la tercera temporada, las tramas se centraron en un caso que nos recordó al de Madoff y su esquema Ponzi para estafar a millones de accionistas. En la cuarta temporada, nos han hablado de ciertos usos para “detectar” a terroristas islámicos… La verdad es que espero con ganas ese último caso, en el que, de nuevo, espero que los guionistas se “mojen”.

Es fría y dura, incluso con su familia (aunque durante la última temporada la vimos sufrir como nunca a causa de la salud de su nieta, por ejemplo), pero también tiene un sentido muy acusado de la justicia y no duda en oponerse al más poderoso para defender su cometido. ¿O es tal vez es su inmenso ego la que le empuja a hacerse cargo de las causas perdidas?

Cuando se tratan temas como los que hemos nombrado en el primer punto de este listado, para lograr una buena serie, que no resulte maniquea, necesitamos presentar todos los lados de la realidad. ‘Damages’ muestra con dureza muchos conflictos, sus protagonistas y sus egoístas comportamientos, pero nunca olvida al ser humano que hay tras cada actuación, sus compromisos familiares, emocionales o sociales, sus miedos, sus puntos débiles. Así hemos podido ver a auténticos canallas, proyecto de genocidas, sufriendo por sus problemas personales, por aquello tan pequeño pero tan esencial que no podían solucionar. Logrando que nos hayamos puesto en la piel del otro y nos hayamos llegado a preguntarnos, ¿qué haría yo en ese caso?
La producción de ‘Damages’ siempre ha contado con un plantel de actores de primera línea, una serie de nombres que han otorgado prestigio y calidad al producto final. Ya hemos hablado de la estupenda Glenn Close, a la que Patty Hewes ha dado alegrías tales como ganar el Globo de Oro en 2008 o el Emmy en 2008 y 2009. Pero creo que lo más curioso en este punto es el hecho de ver a actores que suelen protagonizar papeles de “buenos”, encarnando a los malvados más carismáticos. Ted Danson fue un egoísta empresario, William Hurt escondía a un criminal detrás de su carita de bueno… por no hablar de ese John Goodman que nos ha robado el corazón tantas veces, interpretando al propietario de una empresa militar.
En ¡Vaya Tele! | La última temporada de ‘Damages’ se estrena en julio