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Bunheads

Leí el otro día en twitter (fue @BasuraandTV, para más datos) que si la primera parte de la primera temporada era sobre cómo Paradise cambia a Michelle, esta segunda es al contrario, con Michelle cambiando Paradise. La verdad es que, si bien es una afirmación que habría que matizar (140 caracteres dan para lo que dan) creo que podría definir lo que ha sido esta primera temporada de ‘Bunheads‘, que terminó el pasado lunes en ABC Family.

En ‘Bunheads’, Amy Sherman-Palladino y Lamar Damon nos narran la historia de Michelle (Sutton Foster), una joven bailarina de Las Vegas que en un arrebato se casa con Hubbell (Alan Ruck), un admirador que se enamora perdidamente de ella. Los recién casados llegan a Paradise, el hogar de Hubbell, ante la atónita mirada de Fanny (Kelly Bishop) y el resto del pueblo.

Sin embargo, aun no se han hecho a la situación cuando la tragedia ocurre: Hubbell muere en un accidente de tráfico dejando a Michelle y Fanny en una situación difícil en su relación “nuera-suegra” que deberán empezar a construir. Michelle se quedará en Paradise ayudando a Fanny en su academia de ballet, siendo prácticamente la mentora de un pequeño grupo de bunheads formado por Sasha (Julia Goldani Telles), Melanie (Emma Dumont), Ginny (Bailey Buntain) y Boo (Kaitlyn Jenkins).

Al comienzo de esta segunda parte de la temporada (aunque para Sherman-Palladino se trata de una segunda temporada en cuanto al modo de hacerla) nos encontramos semanas después de la catástrofe de “El Cascanueces“ con el que terminó el décimo episodio. Michelle es bailarina de un espectáculo de poca monta cuya idea de ocio es apalancarse en el sofá de su mejor amiga. Será Fanny la que finalmente convenza a Michelle de volver a Paradise, simplemente por Hubbell. Por otro lado nos encontraremos a nuestro grupo de cuatro jovencitas con sus nuevos (y viejos) problemas, incluyendo la llegada al pueblo de dos jovenes de ensueño, Cozette (Jeanine Mason) y Frankie (Niko Pepaj).

Las vicisitudes de tres generaciones

Bunheads

Una vez que hemos establecido el escenario… ¿de qué va realmente ‘Bunheads’? Disfrazada de dramedia ligera, en ‘Bunheads‘ Amy Sherman-Palladino indaga en las dudas y vida de este grupo principal de seis chicas, a las que hay que agregar ocasionalmente a Truly (Stacey Oristano) y a Milly (Liza Weil), que nos ofrecen una perspectiva femenina del día a día. Algo que lamentablemente no hay mucho por la ficción en televisión (ni en muchos otros medios).

Al igual que en la primera mitad de la temporada, en esta última tanda el centro de atención del grupo de “bunheads” es Sasha y la relación con sus padres, en la que se ha visto prácticamente desamparada y “abandonada” por ellos (también contando con la cabezonería de la muchacha, todo hay que decirlo), así como el viaje de madurez que emprende junto con sus amigas. Aunque también hemos tenido a Ginny y sus inseguridades. Cosas que también tienen su reflejo en las otras generaciones.

Es muy curioso ver cómo se logra construir en cada episodio las relaciones entre todo este grupo. Esa relación casi materno filial entre Fanny y Michelle, ese espíritu de superación y de sacar las cosas adelante con la que intentan llevar el día a día. El cómo llevan Boo y Sasha su relación con sus respectivas parejas (es fantástica la preparación para dar el “gran salto” del último episodio), con sus amigas y cómo ven en Michelle su principal referencia (para Sasha es prácticamente la madre que le falta).

‘Bunheads’ y sus chanzas y danzas

He de reconocer que al principio los números de danza con los que a veces cerraban los episodios me parecían no algo forzado, sino más bien desencajado. En este sentido creo era lo único que les faltaban un poco por pulir (a veces parecía que era un corte de otra serie) a los responsables de la serie y en estos últimos episodios creo que han logrado equilibrarlos y hacerlos totalmente imprescindibles para representar los sentimientos de los bailarines de turno.

Si por un lado a través de las conversaciones se intentan tocar y esquivar los temas con ese rápido intercambio de palabras, muchas veces hablando de chanzas y sin ser completamente sinceras ni con los demás ni consigo mismas, es a través de la danza en la que verdaderamente ‘Bunheads’ habla de lo que le pasa por la cabeza a sus personajes. Es una serie en la que los actos prevalecen sobre las palabras.

Nada de esto sería posible sin el reparto tan bien elegido que tienen (aunque recuerdo una crítica lanzada por Shonda Rhymes respecto a la ausencia de diversidad racial). Sutton Foster está inmensa en medio de grandes talentos (como dice Marina, deberíamos verla en todas las series de tinte musical). Un grupo que además de ser buenas en lo que hacen (y esto es actuar y bailar), se hacen un hueco.

Bunheads

La verdad es que si bien en su primera tanda ‘Bunheads’ me parecía una serie ligera para ver tranquilamente (prácticamente uno de mis “lugares felices“ televisivos), con esta segunda tanda y haciendo balance de la primera temporada completa, creo que se está volviendo imprescindible. Aún no hay palabra por parte de ABC Family sobre una segunda temporada de la serie, pero yo ya quiero ver más aventuras de los habitantes más peculiares de Paradise, California.

En ¡Vaya Tele! | Nuestras primeras impresiones de ‘Bunheads’ y su primera parte de la temporada

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