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Boss

¿Un artículo sobre la corrupción en Chicago? Eso no es noticia, es historia

Hay ciertos temas que nunca parecen pasar de moda. Entre ellos el tema de la corrupción y la política cuyo escenario favorito en la ficción norteamericana parece haberse situado en la ciudad de Chicago. Mafia, instituciones que hacen la vista gorda y que se lucran con negocios poco transparentes… La corrupción y el juego de tronos de Chicago es un tema tan usado que a día de hoy es muy difícil lograr hacer algo que no recuerde a ninguna obra. Entonces, si por un lado no puedes ser original tienes que ser lo suficientemente ingenioso como para montar una trama que use estos elementos y que logre destacar. ‘Boss’ no lo hace.

Lo primero de todo, antes de comenzar a afilar vuestras estacas, deciros que no quiero que se entienda este pequeño análisis del comienzo de ‘Boss’ como una justificación del cinco que le adjudiqué en la ya célebre tabla de las puntuaciones de los estrenos de esta temporada. Allí algunos de vosotros pedíais explicaciones porque os parecía poca nota. Las casualidades de la vida hacen que sea precisamente yo el encargado de este post, así que en este sentido quiero que leais este post de forma independiente aunque ya sepais lo más básico de mis valoraciones. Por cierto, que a partir de aquí spoilers de la nueva serie de Starz.

Tom Kane y el juego de las apariencias

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Boss‘ es la nueva serie de Starz, probablemente la más ambiciosa hasta el momento (quitando, quizás, ‘Spartacus‘). Nos habla de la historia de Tom Kane (Kelsey Grammer) el implacable alcalde de Chicago que durante años ha conseguido ser el centro, la piedra angular, del poder en una ciudad en la que se va tan a cuchillo como la capital ciudad más poblada de Illinois. La serie comienza con Tom Kane recibiendo la noticia de que padece una enfermedad degenerativa que afecta a sus facultades mentales y psicomotrices. Kane, sabiendo lo que está en juego, decide mantenerlo en secreto para todo el mundo, incluyendo su gabinete y familiares.

Esta noticia llega en un momento delicado. Las primarias a gobernador están allí y Kane decidirá jugar un poco con el actual gobernador, McCall Cullen (Francis Guinan), situando un nuevo candidato en el tablero, el joven Ben Zajac (Jeff Hephner), Tesorero del Estado. Mientras ha habido unos asuntos delicados con ciertos residuos y restos que podrían dar guerra en la ampliación del aeropuerto O’Hare; la esposa de Kane, Meredith (Connie Nielsen), está impulsando un proyecto para privatizar, a través del conglomerado Scientia, la enseñanza pública; hay además un periodista, Sam Miller (Troy Garittt) investigando a fondo al alcalde… vamos que todos los ojos están puestos en la administración de Kane, por lo que no puede mostrarse débil.

La verdad es que si a todo esto le sumamos la trama de su hija, ex-yonki que ha “nacido de nuevo” y ahora es párroca episcopaliana que lleva en su parroquia una clínica para los más necesitados, nos encontramos con una serie repleta de tramas secundarias. Parece que aquí son de la premisa de cuantas más tramas tenga una serie mejor será, muy a lo ‘True Blood‘, cuando no es así. Hay algunas que despiertan más interés que otras y algunas que directamente aburren… o simplemente alargan demasiado a lo largo del episodio. Llegando a dudar de si son realmente necesarias (todo el tema de la hija me parece, de momento, que le están dando más importancia de la que tiene).

‘Boss’, pan del súper

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‘Boss’ está muy bien rodada, es muy cinematográfica (por así decirlo) y sabe escoger muy bien los planos a la hora de plantear las escenas, salvo a veces cansan demasiado esos primerísimos planos sin saber muy bien a cuento de qué vienen… Por otro lado los actores son magníficos, Kelsey Grammer está espectacular y se come a todos; pero el resto no se queda atrás y quitando, quizás, a Kitty (Kathleen Robertson) que se la ve demasiado limitada, el reparto en conjunto está bastante bien.

Sin embargo, tengo la sensación de que ‘Boss’ se queda casi en la anécdota. Usan de modo diferenciador (o como excusa para no hacer “lo mismo”) la enfermedad degenerativa del alcalde Kane para añadir una complicación más a la vida de un político cruel. Sus intentos para seguir controlando la política de la ciudad, condado y estado con sus hilos, su relación con su mujer e hija… es el centro de la serie, de una serie que podría dar mucho más de lo que está dando.

Lo peor es que, aunque admito que es necesario una visión global de la vida del alcalde, no me lo creo. No me creo que tras cuatro episodios no nos muestren más el día a día del alcalde que parece girar sobre los mismos cuatro tramas. No me creo que el ayuntamiento de Chicago no tenga más cuestiones con las que lidiar, aunque sea de pasada para no desviar la atención de las tramas de la serie. Y en general esta es la sensación que me está dejando ‘Boss’. Que dentro de su género de drama política me parece demasiado artificial, prefabricado.

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‘Boss’ es Starz queriendo ser HBO y no termina de serlo. Les ha salido algo demasiado pretencioso, que quiere ser algo pero tiene agujeros de guión que solo salvan los grandes actores con los que cuenta la serie. Ojo, no me parece una serie mala, pero tampoco la maravilla que se está promulgado. Es un producto bonito por fuera, una buena realización, buenos actores y un argumento interesante, pero que está vacío por dentro, guión que no termina de enganchar, escenas alargadas para llenar los más de cincuenta minutos por episodio… ‘Boss’ es una libreta de pan del supermercado disfrazada de una hogaza de la panadería del pueblo. No hay color.

PD. Os recuerdo que esta temporada tiene ocho episodios está renovada por una segunda de diez, a ver si me convencen de lo contrario a lo que pienso.

En ¡Vaya Tele! | Starz renueva ‘Boss’ semana antes de que se estrene

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