'Black Mirror', las redes sociales en el punto de mira en el regreso de su segunda temporada

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‘Black Mirror’ dio ayer el pistoletazo de salida a su segunda temporada en Reino Unido, ofreciéndonos tres nuevas oportunidades para que podamos vernos en el reflejo de esa pantalla negra a la que hace referencia el título de la ficción. Su vuelta ha estado acompañada de una gran expectación, sobre todo por la calidad que demostró en su primera temporada, que nos dejó a muchos con ganas de presenciar más historias de una serie que pretendía impactarnos desde el primer momento. Por eso, y debido a la naturaleza de su temporada, hemos decidido acercanos a sus capítulos por separado, desgranando las impresiones que cada uno nos va dejando y deteniéndonos en unas tramas que parece que van a continuar con el punto reflexivo que ya vimos en el pasado.

El primer capítulo de la segunda temporada, titulado “Be right back” pretende que reflexionemos sobre el mundo de las redes sociales y como estas pueden afectar a una persona cuando su ser querido fallece. Para ello la ficción se sirve de uno de esos futuros posibles a los que ya recurrió en su anterior tanda de episodios, que quizá recuerde al último de la primera temporada por tratarse de una historia de pareja. Aunque, en el fondo, los dos capítulos parten de una premisa bastante diferente, ya que en esta ocasión vemos que la protagonista tiene que asimilar la muerte de su novio, un adicto a las redes sociales. Y precisamente las redes sociales se convertirán en una aliada traicionera en ese proceso de duelo.

En ese futuro al que nos acercamos la tecnología ha avanzado, tanto que los seres humanos son capaces de dejar una marca que es aprovechada por quienes no son capaces de superar la pérdida de alguien cercano, que recurren a un software que recopila todos los datos que esas personas han dejado en la red para procesar un programa que imita su comportamiento. A lo largo del capítulo vemos como crece la necesidad de la protagonista por obtener nuevas aplicaciones que le llevan a estar más cerca de su novio, que pasan desde escuchar su voz hasta conseguir una réplica sintética de él. El capítulo mantiene en el aire la misma pregunta: ¿Cómo afrontar la pérdida de una persona cuando la tecnología favorece que lo veamos en cualquier momento?

El episodio mantiene el nivel de tensión y está a la altura de lo que hemos visto en el pasado, dejando en evidencia que aún hay muchas historias que pueden contarse en relación a la influencia de la tecnología en nuestra sociedad. Hay que reconocer que la historia se vuelve un poco espeluznante cuando vemos la réplica biónica del novio de la protagonista en acción, a través del cual incluso podemos llegar a pensar que la historia se les ha ido de las manos. Pero las consecuencias de su presencia en la trama y su relación con la protagonista nos hace subir al nivel necesario para darnos cuenta de la crueldad que supone mantener el pensamiento atrapado en torno a la imagen que nos queda de una persona a través de la red, algo demasiado frío y lúgubre, como vemos en el capítulo, que nunca podría reemplazar al ser original.

Aún así, la historia termina de forma sorprendente, mostrándonos una vez más las respuestas más oscuras del ser humano y hasta donde podríamos llegar para evitar asimilar lo que la vida nos tiene reservado. El primer capítulo de estos nuevos episodios está protagonizado por Hayley Atwell (‘Los pilares de la tierra’), que hace un gran trabajo en la piel de quien se ayuda de la tecnología para no asimilar la pérdida, una de las historias con las que ‘Black Mirror’ ha demostrado que vuelve a la carga. De nuevo muchos espectadores pueden volver a verse reflejados en una serie que pretende impactar a quienes viven en un mundo que sigue evolucionando pero que a veces necesita ese punto de reflexión que ‘Black Mirror’ nos ha aportado desde sus inicios.

El regreso de la ficción británica me ha dejado con un agradable sabor de boca, que ha saciado las ganas que tenía por descubrir más de sus historias y me ha dado motivos para pensar que estamos ante una de las grandes series de la década. Teniendo en cuenta lo rápido que se mueve esta sociedad, ‘Black Mirror’ aparece como una serie necesaria, de obligado visionado, que pretende señalar con el dedo al espectador y provocar su respuesta. Al fin y al cabo, somos nosotros los que aparecemos en el reflejo de la pantalla cuando el episodio se termina, espectadores dentro de una sociedad que podría brindar cada uno de esos futuros a los que se acercan sus capítulos. O quizá formamos ya parte de esas tramas y ‘Black Mirror’ solo llega para que abramos bien los ojos sobre lo que sucede a nuestro alrededor.

En ¡Vaya tele! | ‘Black Mirror’, primer teaser y argumento de los tres episodios de la segunda temporada

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